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Las escuelas infantiles y la socialización de mis hijos.

Posted by on Oct 9, 2015 in Contacto, Crianza, Información, Otros | Comments

¿Escuela Infantil o directamente al cole…? Pinto, pinto, gorgorito… Hoy te vengo a hablar de las escuelas infantiles y la socialización de mis hijos. Algo así me está pasando últimamente ¿Y por qué? pues porque como muchos sabréis, tengo familia numerosa, con tres enanos y las situaciones son diferentes a pesar de ser iguales. El mayor, ya lo tiene chupado, porque va a primaria. Pero este año, ha habido revolución en casa, “la mediana, empieza el colegio y el pequeño empieza la Escuela infantil” Podéis imaginaros, el panorama. Pero vamos por partes: El mayor, nunca fue a la guardería , si, lo sé, es escuela infantil, pero me sale el nombrecito por defecto, perdonadme. Él se socializó, en el parque, rodeado de niñ@s y jugando. Entró en el cole, y todo el mundo echándose las manos a la cabeza cuando la gente de alrededor se enteraba de que ¡¡¡horror un niño sin ir a la E.I!!! pues si, pero bueno, mi hijo tardó 2 semanas el pobre en dejar de llorar. Yo sólo pude llevarle un par de veces, porque trabajaba, pero esos días, me fijé en una cosa…. los niños de guardería también lloran…si… y lloran el mismo tiempo que los niños de parque. Click To Tweet …Así que un mito derrumbado. Pasemos a la mediana. Este invierno, ya mi marido insistía en llevarla. Mi primer hijo es de mi ex y por lo tanto, no sabía nada del mito derrumbado del que he hablado antes. Conseguí retrasarlo hasta primavera, momento en el que decidí, ahondar en el submundo de las Escuelas Infantiles, ¿cuál elegir, de qué informarse….? como de todo eso se puede sacar un post entero y además este no es el adecuado, nos saltaremos esa parte. Lo más importante para mí, era la cercanía, que la abrazaran cuando necesitara abrazos, que la quisieran cuando llorara, que la atendieran….. que fueran YO, sin ser yo. Y empecé a buscar, que si Waldorf, que si Montesori, vale, todo eso es importantísimo, pero también lo es el tener tiempo, personal y empatia,… ¿alguien abrazaría a mi hija y la limpiaría las lágrimas?. Encontré una, que me gustó, pequeñita, a 5 minutos de donde yo iba a estar, que me daba la opción de la comida o no. Era como muy familiar…… pero muy oscura, que me obligaban a pagar la matrícula entera, más un montón de gastos para sólo un mes y que me insistían e insistían en meter al otro. La descarté, demasiada desesperación por el pequeño…la mediana no importaba porque sólo era un mes, así que nadie me la iba a mimar ni a abrazar. Miré otra, en esa me daban libertad de horarios, según la web, además, me gustaba mucho la decoración, pero yo que por si no lo sabéis, soy claustrofóbica, eso de las guarderías que parecen tiendas a las que en lugar de escaparates, han quitado los cristales y han puesto barrotes para poder llamar patio…. pues no lo veo… OJO, que ahora es lo habitual y seguro que están genial, o sea, que no lo toméis cómo crítica. De hecho, esa era la que yo iba a elegir, hasta que un día, me dio por ir con el coche y parar enfrente;  Los niños jugaban, otro lloraba, una sola cuidadora para todos ellos, sentada en el centro con la mirada perdida….. a veeer, también me podéis decir que soy muy dura….ya, pero soy como un pirata escondiendo su tesoro, busco el mejor sitio. Me dije a mi misma, que quizás la chica tuviera un mal día, la podía doler la cabeza…. yo que se, seguro que yo...

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Reciclar mi cuna, ¿antes de usarla?

Posted by on Sep 8, 2015 in Otros | Comments

Reciclar mi cuna, ¿antes de usarla?

Si algo cambia la pa/maternidad, es la distribución del espacio en la casa. Muchas de nosotras incluso antes de quedarnos embarazadas, empezamos a llenar rincones y armarios con cosas para el bebé. Así fue como aprendimos a reciclar mi cuna. La mayoría de estas cosas que acumulamos quedarán en dichos rincones sin que luego las utilicemos y convirtiéndose en trastos que ocupan mucho sitio y acumulan polvo. Uno de esos trastos del demonio que invadió nuestro hogar hace casi cuatro años, y que montamos con mucha ilusión durante el embarazo de mi hijo mayor fue: la cuna. Teníamos claro que los primeros meses dormiría en nuestra habitación, pero la cuna estaba esperando para cuando el pequeñin fuera un poco mayor. Así que al final se convirtió en El trasto del demonio. Y el trasto del demonio sólo lo utilizabamos para guardar más trastos… por lo que nos pusimos manos a la obra, y ahora es uno de los espacios donde la imaginación y la creatividad están presentes casi a diario.   El que era trasto del demonio ahora es mesa de manualidades, para aprender y experimentar. Click To Tweet Es una cuna básica comprada en esa gran cadena sueca de muebles… y más cosas. Sí, ESA en la que estás pensando. Esta cuna en origen tiene dos opciones:   La posición inicial de cuna alta, o una para más adelante como una cama baja. Ninguna de las dos nos servía para nuestro objetivo, por lo que cambiamos un poco la configuración. Asi que partimos de la segunda posición: Con un lado abierto,  subimos la tabla a la posición inicial, Cambiamos la tabla que se ve en la parte baja de la segunda posición a la mitad de la cuna para poder meter las sillas y sentarnos cómodamente. Atornillamos todo para que no se mueva.  Forramos la tabla con ironfix para protegerla y poder ensuciar sin problemas y a disfrutar. Listo, el trasto del demonio desapareció, en parte.   Nos sobraba el costado, que quitamos para poder acceder a la mesa… así que buscamos un uso para eso también. Tiene un sitio de honor en la entrada de casa, donde acoge nuestros portabebés de uso habitual, así no salimos sin ellos.   Y ¿vosotras, qué habéis inventado para reutilizar vuestros trastos...

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Comunicar con Empatía. Comprender y ser comprendido

Posted by on Sep 7, 2015 in Otros | Comments

Comunicar con Empatía. Comprender y ser comprendido

El que tenga un smartphone entre los presentes, revise el correo hasta en la ducha, esté a diario pendiente de las notificaciones de facebook, le falte el aire cuando se le quede pillado el whatsApp, o crea que quedarse sin batería es lo más parecido al apocalipsis zombie, por favor que levante la mano. Veo que somos unos cuántos por aquí, ¿verdad? ¿Sabemos comunicar con empatía?   Vivimos en una sociedad hiperconectada. La sociedad de la información, la mensajería instantánea, el contacto permanente. La angustia por estar continuamente conectado (o creer que lo estamos). Esa aparente cercanía, ese nuevo modelo de comunicación, ha cambiado la manera en la que nos relacionamos con los demás, vivimos y trabajamos. Pero pese a disponer de herramientas comunicativas poderosas, increíbles y al alcance de todos, ¿nos comunicamos de un modo más eficaz? En mi opinión la respuesta es que no. Seguimos haciéndolo igual de mal que en el pleistoceno. Seguramente porque seguimos siendo igual de egoístas. ¿Por qué? Porque continuamos sin ser conscientes de que: Comunicarnos de verdad es saber dar y al mismo tiempo recibir. #AContinuum Click To Tweet Nos gusta demasiado hablar, creemos que estar comunicado implica tener siempre algo que decir. ¿Y dónde queda escuchar? Escuchar al otro, no simplemente el eco de nuestras propias palabras.   Vivimos conectados con los demás, pero no sintonizamos con ellos Click To Tweet   Todo esto pueden parecer obviedades pero os invito a que hagáis un pequeño ejercicio de observación y constataréis que, cuando conversamos estamos más preocupados en resolver nuestros propias necesidades que en conocer las verdaderas dificultades del otro.   Ya sea con nuestra pareja, nuestros hijos o alguien a quien acabamos de conocer, no sólo no nos ponemos en el lugar de quien tenemos delante sino que le interrumpimos, le juzgamos, o insistimos en dar una opinión que no nos han pedido. En definitiva, no practicamos la empatía.   Paradójicamente, en el ámbito maternal esto ocurre constantemente. Embarazadas y madres suelen ser el objetivo ideal para juicios y opiniones de lo más variopintas, así que, creedme si os digo que tomar conciencia de qué es realmente la empatía y de cómo una comunicación asertiva, empática y no violenta nos ayuda a resolver muchas situaciones, a responder de la manera adecuada ante la emoción del otro, y a hacer mejor nuestro trabajo es una de las grandes lecciones que me he llevado de mi formación como Asesora Continuum. Entender que cada uno ve la vida a través de sus propios cristales, que todos llevamos una mochila y que nuestras experiencias, miedos o pensamientos han modelado la manera en la que vemos el mundo, nuestro mundo.   La empatía te pone delante otros puntos de vista, te da la oportunidad de aceptar al otro. Comprender y ser comprendido. Como padres, nos preocupamos por dar a nuestros hijos herramientas y espacios para que desarrollen satisfactoriamente sus emociones, sus habilidades y capacidades. Pero, ¿cómo vamos a enseñar empatía a nuestros hijos si nosotros mismos no lo somos ni con ellos ni con los demás? Por ello, es un error suponer que la empatía es una habilidad reservada a determinadas personas o campos profesionales, porque todos a diario tenemos oportunidades para desarrollar, ejercitar y fomentar la empatía. Eso sí, requiere trabajo profundo e interés. Así que, recuerda ponerte en la piel de tu bebé cuando te demanda comer a voz en grito, no restes importancia a la angustia de tu hija ante la visita al dentista o evita tratar de dar lecciones a tu hermano cuando te llama angustiado.   Ante un problema, no siempre...

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