¿Qué es la diabetes gestacional?

La diabetes gestacional es una hiperglucemia que padecen algunas embarazadas. Un nivel más alto de lo establecido de glucosa en la sangre.

La diabetes gestacional (no hablo de la diabetes tipo I y II)  controlada en el embarazo, no revierte mayor gravedad y en la mayoría de los casos remite tras el parto.

Aunque en mi primer embarazo no fui “etiquetada” con diabetes gestacional, si lo he sido en mi segundo embarazo. La curva corta o prueba de O’Sullivan salió ligeramente por encima de lo fijado. Y lo mismo sucedió con los dos últimos valores (se toman cuatro) de la curva larga.

En mi caso, por los valores dados, en principio se podía controlar mediante dieta. El cuerpo es sabio, sólo tenemos que prestarle atención. Al contrario que en mi anterior embarazo no me apetecían cosas dulces. Apenas gané peso en los primeros seis meses debido a las nauseas que no me abandonaron en todo el embarazo.

La dieta que comencé a seguir era la misma, más o menos, que llevaba hasta entonces. Una dieta sana que no sólo las embarazadas, sino todo el mundo, deberíamos seguir. Variada, sin abusar de los azúcares añadidos, y donde las frutas y verduras tengan su merecida presencia. Sin olvidarnos del ejercicio moderado, que puede ser simplemente caminar un rato cada día. El realizar alguna actividad 15 minutos tras las comidas ayuda a controlar la hiperglucemia.

 

Decía antes, que en principio se podía controlar mediante dieta.  Cada día llevaba a cabo dos mediciones en una comida principal, justo antes de comer y dos horas tras la comida. Y a pesar de que las mediciones estaban en la mayoría de los casos dentro de los límites, no dejaban de repetirme en cada visita que ya veríamos si no me hacía falta insulina con el tiempo.

¿A dónde quiero ir a parar? Pues que para mí, y estoy segura que para muchas embarazadas en el mismo caso, era una situación muy estresante. La posibilidad de necesitar insulina añadido al augurio (por parte del ginecólogo y el endocrino) de posibles complicaciones, me añadía una ansiedad que ni quería ni necesitaba en mi estado.

En vez de cuidar el estado emocional de la embarazada pareciera que su intención fuese la de infundir miedo. Esto ocasiona estrés, ansiedad y miedo al parto y a lo que le pueda pasar al bebé. El llamado efecto nocebo. ¿Con qué fin? Llevarnos a su terreno y que traguemos con todo lo que nos manden sin rechistar. Porque están acostumbrados a intervenir.

 

Una cosa es informar objetivamente y llevar unos controles, y otra augurar supuestos acontecimientos, siempre basándose en lo peor. A mi me gusta partir de la base de que las cosas no tienen por qué ir mal. Que no quita conocer las alternativas en el caso de que resulte necesario.

Los profesionales con los que traté, hasta casi el final de mi embarazo, deberían tener en cuenta que las embarazadas “diagnosticadas” de diabetes gestacional no estamos enfermas ni destinadas a tener un bebé enorme. Tampoco necesitamos ayuda para parir.

 

curva azúcar

 

En mi experiencia con la diabetes gestacional hay cosas que no me parecen normales:

 

  • Perder peso por realizar una dieta para controlar los niveles de azúcar en sangre.

 

En todo el embarazo sólo gané un kilo. La dieta para una embarazada tiene que estar basada en controlar los alimentos hiperglucémicos y no estar basada en calorías.

 

  • Pasar hambre con el riesgo de sufrir una hipoglucemia.

 

En alguna ocasión pasé un poco de hambre, porque tenía que medirme en la siguiente comida pero aún quedaba una hora. Y sabía que si comía algo en ese momento, el valor que daría superaría el mínimo. Esto cuando la recomendación es que una embarazada coma a menudo pocas cantidades, sobre todo cuando se padece de náuseas.

  • La obsesión de que nazca un bebé grande.

 

Aunque el peso de mi primera hija fue prácticamente el mismo al de la segunda, en la misma semana de gestación, en este embarazo me intentaron meter miedo con lo grande que era. Esto cuando en mi primer embarazo no me comentaron nada del peso en ningún momento. Claro que no había diabetes gestacional. A mi no me daba miedo parir un bebé grande.

 

  • La omisión de información.

 

No se nos informó del protocolo, por diabetes gestacional, que se seguiría durante el parto para mí y tras el parto para mi pequeña. Sólo cuando pregunté se limitaron a hacer comentarios muy por encima. Esto me parece faltar al derecho a la información y al consentimiento informado.

 

Tampoco se nos informó del margen error del 10% al estimar el peso de nuestro bebé. Simplemente se limitaron a alarmarnos porque (según el ginecólogo) estaba en un percentil 95. Sin embargo, otro ginecólogo no sólo vio estupendas mis mediciones de glucosa sino que no encontró que mi bebé fuese grande. Por suerte hay profesionales haciendo bien su trabajo.

 

  • No contar con nuestro consentimiento.

 

Fue el endocrino, y no el ginecólogo, el que me dijo que en los monitores de la semana 38 seguramente me dejarían ya allí. Como si yo fuese un títere y no tuviese capacidad de elección.

 

 

 

Todas estas cosas me indignan y me hacen desconfiar de algunos profesionales. A pesar de mis conocimientos y mi confianza para parir, me llegué a sentir insegura, estresada y triste. Gracias a que tenía las cosas claras y que el cambio de hospital lo tenía también claro desde el principio, todo salió perfecto.

Mi pequeña nació en un parto maravilloso y respetado, que puedes leer aquí, con 3.450 Kg. Y sin ningún problema de hipoglucemia, con el que también pretendieron asustarnos. Decir que mamó a demanda e hicimos piel con piel nada más nacer.

 

La diabetes gestacional controlada en el embarazo no equivale a un parto inducido sí o sí,  ni a cesárea, ni a un bebé macrosómico o con hipoglucemias tras el parto.

 


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Madre, Asesora de Lactancia, Crianza, Porteo y pañales de tela, Asesora Continuum, Monitora de la pedagogía blanca, y artesana. Ofrece productos y servicios relacionados con la crianza a través de su web, Soñando Duendes, un espacio para acompañar a otras familias en su maternidad y su crianza. Y ofrece información a las familias en su blog Minerva y su mundo. Nos dice que cada momento de nuestro embarazo, parto, lactancia y crianza sólo se vive una vez, así que lo mejor que podemos hacer es disfrutar de esos momentos con nuestros hijos.

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