Tenemos la vida llena de límites, que en muchos muchos casos son necesarios, y en la gran mayoría de ocasiones deben ponerse desde un principio, pero hay un gran número de veces en que esto nos cuesta más de lo que nunca hubiéramos imaginado.

Esto también nos pasa a las Asesoras, tenemos que poner límites con nuestras clientas, con las personas que nos contratan, ya sea para un acompañamiento durante el embarazo, durante el posparto o simplemente una asesoría puntual.

 

Los límites son tan necesarios como establecer un precio para nuestra hora de trabajo, porque ya en sí esto también es un límite.

 

No hablo de qué por no poner límites, por no saber hasta donde queremos llegar nos vayamos a extralimitar y entrar en las funciones de otra profesión, no, no hablo de eso para nada, porque tengo muy claro que una buena asesora, formada y con cabeza, eso sí lo tiene muy claro. Hoy quiero hablar de los límites que se deben con las familias.

 

Normalmente nos vamos a encontrar a una mujer embarazada o en pleno puerperio, puede ser que con un millón de dudas, y muchas inquietudes, y ahí si nuestros límites no están definidos muy muy a fondo desde el primer momento, tenemos a dos personas con una gran inestabilidad, por una lado esa madre, que nos contrata para poner seguridad y serenidad en el ámbito que ella desee, y por otro lado, a la asesora, que no sabe hasta donde tiene que llegar con esa mujer.

Hace muy poco hablaba con una chica sobre este tema, y me dijo que deberíamos hacer todo por y para la mujer, todo lo que pida. Y así sin más generalizó de esa manera nuestro trabajo, esa frase me tuvo varios días rondando la cabeza, y hoy quiero dejar mis conclusiones.

 

¿Todo lo que la mujer quiera y pida? ¿Y si te pide poner una lavadora porque no puede más? ¿Y si te pide hacer la comida a sus otros hijos? ¿Y si te pide hacer las camas? ¿Y sacar a los perros?

 

Quizá pienses que es imposible que una mujer que contrata a una asesora de maternidad pueda pedir todo eso, pero si es posible, muy posible, PORQUE LO NECESITA.

 

En ese momento nosotras podemos tener muy claro que ese no es nuestro trabajo y hacerlo, porque ella lo necesita, y no pasaría absolutamente nada, desde luego una asesora está por y para la mujer, pero asegúrate que también le dices que ese no es tu trabajo, y que lo haces porque te apetece, porque sientes que lo necesita y porque la quieres ayudar. Ese es el trabajo de otras profesionales, ya sean limpiadoras, cuidadoras, etc. pero no de las asesoras de maternidad.

 

Lo más importante es que tengas TUS LÍMITES muy claros, que es lo que haces, cómo y cuando lo haces, y para que ambas partes lo tengan claro, te recomiendo realizar un contrato. Esto no tiene que ser un documento de diez páginas con todo detalle, perfectamente puede ser una sola hoja, en la que se detallen tus servicios principales, el precio por hora, los packs (si tienes), el coste del desplazamiento, si se alarga la sesión, si sigues atendiendo por Whatssap después de las consultas, y todo lo que quieras poner, sencillo, detallado y directo.

 

ASÍ CON ESTO TAN SENCILLO HAS ESTABLECIDO TUS LÍMITES, y lo más importantes ambas partes lo tenéis claro, conciso y seguro. No hay dudas. Todo lo que tú quieras extralimitarte es porque TU QUIERES, nadie te lo impone, nadie piensa que debes hacerlo, es tu decisión.


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