La mejor madre

 

Tengo una gran suerte. Gracias a mi trayectoria como miembro activo de una asociación de lactancia y ahora como asesora continuum he visto y veo a muchas madres y a muchos bebés. Siempre me ha fascinado la relación que hay entre ambos. Esas miradas, esos silencios que dicen tanto…

Un tema recurrente que preocupa a todas las madres que conozco es como ser la mejor madre posible para sus hijos. Hay mujeres que hacen titánicos esfuerzos para alcanzar esa única y a veces –en apariencia- inalcanzable meta. Y es que ser la madre perfecta es más difícil de lo que un@ puede pensar. Sobre todo desde que existen las redes sociales y éste mundo tan interconectado que es internet.

Imaginemos que nuestro hijo pone una reclamación porque no está satisfecho con la madre que le ha tocado. Pongamos que se va a una página de esas de contactos (me la invento y la llamo e-mami) y pone un anuncio para encontrar a la madre perfecta:

Me llamo bebé y estoy buscando una madre de repuesto porque la mía no me gusta y busco las siguientes características:

  • Que no sea muy gorda, ni muy flaca (ya se sabe, que esté dentro de los “percentiles”).

  • Que coma fruta y verdura cada día y una dieta muy saludable y variada para que yo aprenda que eso es lo que mola (y nada de tener chocolate escondido en el armario).

  • Que lea mucho para que yo me convierta en un ávido lector.

  • Que haga deporte para que yo me convierta de mayor en un deportista de élite.

  • Que esté arregladita para que yo crezca con un apropiado sentido de la moda.

  • Que tenga estudios de nivel superior para yo querer imitarla y convertirme en ingeniero como mínimo.

  • Que sea muy PRO: pro-lactancia, pro-colecho, pro-pañalesdetela, pro-porteo, pro-educaciónlibre, pro-crianzaconrespeto…

  • Que me dé el pecho de forma exclusiva y a demanda (y con ojos amorosos y nunca una queja).

  • Que sepa cocinar, hacer postres, crochet, coser, manualidades, goma eva, patchwork, origami, pintar al óleo… y así pueda hacerme en casa cualquier cosa que me pidan en el cole, ¡cualquier cosa!

  • Que haga muchos, muchos cursos para ir subiendo de nivel (de madre básica a madre súper pro), como por ejemplo: masaje tailandés con hula-hula para bebés, músico-terapia aplicada al cambio de pañal, bio-descodificación del resfriado común, etc.

Esto es una lista básica (y en clave de humor, no se me enfade nadie), pero seguro que a ti se te ocurren muchas cosas más. Y es que no será por “preceptos”, “recetas” y “consejos” en esto de la maternidad…

Y mientras las madres están (o estamos) tan ocupadas buscando la perfección, nuestros hijos lo ven de otra manera…

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¿Sabes esa vez que intentaste hacer aquel plato con “carita feliz” que viste en internet y te daba vergüenza presentárselo a tu hijo por el “poco parecido” con el original? Tu hijo se lo comió feliz pensando que era un “monstruo que molaba un montón” y que su madre era la mejor cocinera del mundo.

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¿Sabes aquella vez que viniste a verme llorando porque le estabas dando a tu bebé lactancia mixta y no conseguías el resultado que querías? Mientras me hablabas tu bebé te miraba embelesado, totalmente enamorado de esa madre que siempre le daba de comer cuando tenía hambre.

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¿Sabes cuando me contaste que tenías la casa hecha un desastre y siempre ibas hecha unos zorros? Tu hijo era el más feliz del parque sentado en tu regazo, aunque vistieras ojeras y un chándal manchado y tu marido no tuviera corbata que le combinara.

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¿Te acuerdas de cuando me contaste que no ibas al grupo de crianza para que no te miraran mal cuando le dabas a tu hija de alta demanda un chupete con el que consolarse cuando debías atender a tu otro hijo? Mientras te sentías lo peor, tu hija estaba más tranquila y tu peque era feliz jugando a pelota contigo.

Las madres, por lo general, nos exigimos demasiado y a veces pensamos que lo hacemos mal o que cualquier otra madre lo haría mil veces mejor que nosotras.

Pero ¿sabéis una cosa?
Nuestros hijos no nos cambiarían por ninguna otra.

Muchas veces sufrimos y penamos y nos perdemos momentos preciosos porque no es lo que esperábamos o lo que se esperaba de nosotras… Intentando alcanzar la meta imposible, nos perdemos la belleza del camino.

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¿Quieres saber lo que tienes que hacer para ser la madre perfecta? Sin conocerte de nada te puedo decir con total seguridad que:

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Seas de teta o de biberón, sepas cocinar o no, seas ingeniera o no, en chándal o de chanel, lectora de libros o de etiquetas…

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 No tienes que hacer nada especial para serlo, para tu hijo ya eres:

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La mejor madre del mundo.


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