Hace unos días mi compañera Fayna hablaba sobre la diferencia entre “método canguro” y “cuidados madre canguro” aquí.

 

Hace unos meses, en este curso, Jill Bergman nos decía que ellos ya no lo llaman “Cuidados Madre Canguro” , ya que este termino se ha desvirtuado, sino PIEL CON PIEL.

 

 

Pero, ¿cuál es la realidad actual?

Comparto con vosotros un ejemplo.

 

Una historia real

 

A.C se convirtió en mamá hace 7 años de una forma un poco inesperada. La primera sorpresa fue enterarse que esperaba mellizas, la segunda que llegasen nueve semanas antes de tiempo.

Este artículo es un resumen de la historia que A. compartió conmigo y que yo comparto con vosotros con su permiso.

 

A las 31 semanas una de las bolsas se rompió de forma espontánea y A.C. acudió rápidamente al hospital. Cuando estaban a punto de hacerle una cesárea de urgencia alguien se dio cuenta de que la cabeza de una de las pequeñas ya asomaba. Nació un par de contracciones después y tras una rotura de bolsa artificial nació la otra niña, también en pocos minutos.

Pesaron 1.380 gramos y 1.490 gramos respectivamente. La primera niña (An.) estaba bien, se la mostraron y se la llevaron. A la segunda (Af.) la llevaron directamente a la cuna térmica, o eso le dijeron, ya que posteriormente se enteró, por casualidad, de que había nacido con una vuelta de cordón en el cuello.

Al nacer con ese peso las llevaron inmediatamente a la UCIN, cada una a una incubadora, cada una en una habitación desde donde su madre a través de una cristalera veía a una cuando estaba con la otra.

Allí estuvieron un total de 20 días, hasta que alcanzaron “su peso”.

Durante ese tiempo A.C. pudo permanecer durmiendo en una habitación en otra planta del hospital (el hotel de madres) con otras tres mamás.

Desde las 8 h hasta las 23h estaba en la UCIN acompañando a sus pequeñas, extrayéndose leche para que pudieran tener SU alimento. Observando cómo las alimentaban a través de la sonda, eso sí, siempre con su leche, la que ella se extraía. Tanto de día como de noche tenían el alimento adecuado para ellas.

 

 

En la incubadora.

En la incubadora.

 

 

Pocos días después de nacer las niñas, “cuando ya tenían menos cables” el jefe de pediatría de la UCIN le propuso algo insólito, “hacer Cuidados Madre Canguro”. En el hospital lo llamaban Método Canguro  y según sus propias palabras “querían ponerlo a funcionar en este hospital”.

Le explicaron que consistía en tener a las pequeñas sobre ella, piel con piel, en contacto directo durante algunas horas al día. Lo harían por separado ya que cada una estaba en una habitación.

A.C. se sintió muy arropada por el personal de la unidad que la animaba y le  ayudaban a hacer piel con piel de forma segura.

– “Yo había oído hablar del método canguro y cuando me lo propusieron les dije que sí, que si haciéndolo ayudaba a mis hijas por supuesto que lo haría”, nos cuenta A.C. “Primero cogía a una durante tres o cuatro horas al día, la ponía sobre mi pecho, y mientras la tenía sobre mí le hablaba y le susurraba cosas. Se me pasaban las horas volando. Cuando terminaba, cogía a la otra. Y así todos los días. Me sentía GENIAL. Para mí fue maravilloso, era la primera vez que las tenía en mis brazos, ya que cuando nacieron no las pude coger pues se las llevaron rápidamente. Poder abrazarlas y tenerlas conmigo durante tanto rato… NO LO CAMBIARÍA POR NADA. A pesar de que era un poco cansado, ya que me pasaba el día en uno de esos sillones para los acompañantes que suele haber en los hospitales y que no son demasiado cómodos”.

Durante ese tiempo su marido también estuvo, en algunas ocasiones,  piel con piel con las pequeñas en aquellos primeros días y además  contaron  con el apoyo incondicional de su familia.

Tras 20 días en la UCIN al fin An. y Af. pudieron dejar las incubadoras y pasar a Neonatología. Allí todo cambió:

-“Ese cambio fue a peor porque solo nos dejaban estar con ellas a la hora de las comidas. Como  yo tenía a dos pequeñas solo podía darle a una, a la otra le daba una enfermera, porque no dejaban que ningún familiar me acompañara . En la toma siguiente  alternaba para alimentar a la otra niña, y así sucesivamente. No entiendo el por qué de ese absurdo protocolo ya que mientras estaban en las incubadoras podía estar todo el día con ellas”.

En el servicio de neonatología Af. permaneció ingresada dos semanas más y An., con alguna complicación, estuvo todo un mes. Esto hizo que la vuelta a casa fuese bastante complicada al estar cada bebé en un lugar (el hospital no está en el mismo lugar que la residencia de la familia).

-“Una vez las dos en casa todo fue fenomenal. Haberlas tenido en brazos siendo tan pequeñas me ayudaba y me daba seguridad.”

 

“Actualmente tienen 7 años y están grandes y sanas”

“Actualmente tienen 7 años y están grandes y sanas”

 

 Lo que nos encontramos

 

  • En demasiadas ocasiones no todo el personal de un servicio está dispuesto a introducir cambios, aunque la evidencia científica apunte a que esos cambios son lo mejor.
  • Otras veces el trato, los protocolos y las formas cambian mucho de un servicio a otro y el poder estar o no con tus bebés depende de un jefe de una planta, de un servicio completo o del personal que haya de turno en ese momento,

¿tiene eso alguna lógica?

¿Tiene sentido que la posibilidad de dispensar el mejor trato posible a unos bebés, dependa de un planning, o de la suerte?

¿No es absurdo que con toda la evidencia de los perjuicios que supone para un bebé estar separado del cuerpo de su madre, aún se siga perpetuando esa práctica
en la mayoría de nuestros hospitales?

A.C. pudo disfrutar de sus pequeñas en sus primeros días de vida proporcionándoles unos cuidados y unos beneficios que no alcanza a imaginar.

Seguimos necesitando médicos y resto de personal sanitario  informados, formados y valientes, dispuestos a introducir los cambios necesarios  en sus hospitales y madres luchadoras que exijan la no separación de sus bebés, cuando no hay motivo.

Trabajando conjuntamente conseguiremos allanar el camino para que un día todos tengamos como meta en el cuidado a madre y bebé:  La Separación Cero.


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Manuela Casado

Manuela Casado es el alma de Creciendo sin Prisa, un proyecto creado para acompañar cada paso de tu maternidad. Enamorada del trabajo con los más pequeños, desde siempre, convertirse en madre le descubrió que no se puede cuidar del bebé sin cuidar de la mamá. Es fisioterapeuta, asesora de porteo, asesora en lactancia y (casi) Asesora Continuum, además de mamá de dos pequeñas gigantes que la obligan a ser la mejor versión de si misma cada día.