Si algo cambia la pa/maternidad, es la distribución del espacio en la casa. Muchas de nosotras incluso antes de quedarnos embarazadas, empezamos a llenar rincones y armarios con cosas para el bebé. Así fue como aprendimos a reciclar mi cuna.

La mayoría de estas cosas que acumulamos quedarán en dichos rincones sin que luego las utilicemos y convirtiéndose en trastos que ocupan mucho sitio y acumulan polvo.

Uno de esos trastos del demonio que invadió nuestro hogar hace casi cuatro años, y que montamos con mucha ilusión durante el embarazo de mi hijo mayor fue: la cuna.

Teníamos claro que los primeros meses dormiría en nuestra habitación, pero la cuna estaba esperando para cuando el pequeñin fuera un poco mayor. Así que al final se convirtió en El trasto del demonio.

Y el trasto del demonio sólo lo utilizabamos para guardar más trastos… por lo que nos pusimos manos a la obra, y ahora es uno de los espacios donde la imaginación y la creatividad están presentes casi a diario.

DIY: de cuna a mesa

Nuestra mesa de creación.

 

Es una cuna básica comprada en esa gran cadena sueca de muebles… y más cosas. Sí, ESA en la que estás pensando. Esta cuna en origen tiene dos opciones:

Posiciones originales de la cuna

Posiciones originales de la cuna

 

La posición inicial de cuna alta, o una para más adelante como una cama baja. Ninguna de las dos nos servía para nuestro objetivo, por lo que cambiamos un poco la configuración.

Asi que partimos de la segunda posición:

  1. Con un lado abierto,  subimos la tabla a la posición inicial,
  2. Cambiamos la tabla que se ve en la parte baja de la segunda posición a la mitad de la cuna para poder meter las sillas y sentarnos cómodamente.
  3. Atornillamos todo para que no se mueva.
  4.  Forramos la tabla con ironfix para protegerla y poder ensuciar sin problemas y a disfrutar.

Listo, el trasto del demonio desapareció, en parte.

 

Nos sobraba el costado, que quitamos para poder acceder a la mesa… así que buscamos un uso para eso también. Tiene un sitio de honor en la entrada de casa, donde acoge nuestros portabebés de uso habitual, así no salimos sin ellos.

 

Porta-portabebés

Porta-portabebés

Y ¿vosotras, qué habéis inventado para reutilizar
vuestros trastos acumula-polvo?


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Soy Nahia y sueño con un mundo en el que las familias decidan con la información en la mano, con un mundo en el que las necesidades de los bebés y los adultos sean respetadas. Y creo que el cambio viene desde la información. Por ello estoy en constante formación. Soy asesora de maternidad, lactancia, porteo, crianza y en duelo gestacional y perinatal. Me podrás encontrar en la página web en euskera Sabeletik Mundura, desde la que promuevo la crianza con apego seguro y basada en la evidencia científica. Estaré encantada de escucharte.