12 cosas que aprendí de mi último parto

12 cosas que aprendí de mi último parto

No es ninguna novedad que me encanta mi trabajo, es extremadamente gratificante y un auténtico privilegio. Acompañar a las personas en la aventura de ser familia es una experiencia maravillosa, y me permite, sobretodo lo que más me gusta en el mundo: aprender.

Aprendo de las madres, aprendo de sus parejas, de los bebés, de las abuelas… y hasta de las suegras ;)…

No exagero si os digo que tranquilamente un 60% de lo que sé  y aplico hoy lo he aprendido de las familias con las que he recorrido este camino. El otro 40% son formaciones constantes e ininterrumpidas, ya os he dicho que me gusta aprender no?

He aprendido cosas buenas, que mejoran mi trabajo, y me ayudan a dar voz a las necesidades de los bebés, y a fomentar un vínculo sano en otros padres, estrategias, trucos, y mil y una versiones de las cosas que me demuestran que todo es posible y que después puedo proponer como alternativas a otras familias.

He aprendido cosas malas, que me han puesto a prueba y me han permitido cuestionarme muchas cosas y conocer de dónde vienen muchas familias de nuestra sociedad. Han sido retos que me han obligado a generar y buscar recursos y estrategias para cambiar también sus vidas y las de sus hijos y por supuesto la mía propia, y la orientación de mi trabajo.

Pero sin duda, de lo que más aprendo siempre, siempre, es de los partos. Hoy hace 10 días asistí a mi primer parto sin asistencia médica. He acompañado muchos, tanto en casa como en el hospital, pero todos de la mano amiga de comadronas expertas.

Quiero apuntar que este parto no fue asistido por personal sanitario, no por deseo expreso de la madre, ni mucho menos porque sea un servicio que yo ofrezca. Sino porque Guillem, nuestro querido bebé, decidió llegar al mundo sin darnos tiempo a llegar a la Maternitat. Guillen quiso nacer en su casa, antes de cruzar el umbral de la calle, en un frío suelo y sobre la toalla de su hermana.

De este parto y su posparto que aún acompaño y disfruto he aprendido como poco, una docena de cosas…

1. Que una pareja informada durante el embarazo se siente feliz, responsable, empoderada y consciente, y está preparada para afrontar cualquier adversidad o situación que ni se habían planteado con seguridad y aplomo, sin dudar, unidos por un mismo fin.

2. Que una madre dilata mejor y más rápido, estando tranquila en su casa, con su pareja y acompañada de alguien de su entera confianza que la conozca bien y sepa darle seguridad y apoyo incondicional, y le recuerde que ella y su bebé pueden conseguirlo, que les brinde el contacto justo, la mirada exacta y la sonrisa adecuada, para dejar que las cosas fluyan.

3. Que cuando tu pareja participa de un embarazo consciente, de una dilatación activa y de un parto libre, se siente útil y se empodera y ofrece como protector o protectora a la díada mamá-bebé la contención y el apoyo necesario, antes-durante-después del parto y jamás, jamás se siente amenazado por la presencia de otros agentes brindando apoyo.

4. Que el contacto con el agua a partir de una dilatación concreta, acelera enormemente el trabajo de parto, y conecta a la mamá con su cerebro primitivo y la ayuda enormemente. En ese momento se olvidan las formas, los fluidos, y hasta que son las 6,30 de la mañana. Se grita como la mamífera fuerte y valiente que se es, y se ve a esa mujer en todo su esplendor.

5. Que a una mujer de parto nunca es necesario hablarle, contarle lo que pasa, llevarle la contraria, o hacerla cambiar de idea,  proponerle cambios, posiciones o estrategias externas, que la perturben, todas las palabras sobran. Ella siempre sabe qué necesita y lo pedirá, sólo debes confiar en ella. Su instinto hará el resto, ella llevará tus manos a sus riñones cuando le alivie el calor, ella se abrazará a ti, cuando su coxis se abra, ella apretará tus manos cuando venga una contracción, y ella sabrá decirte cuando «tenemos que irnos ya» y no lo dudes, será el momento.

6. Que tu pareja se siente mejor y más partícipe si puede estar activa. Ellos se inquietan en la espera, y eso sube la adrenalina y el cortisol en el ambiente, cosa completamente desaconsejada en el trabajo de parto. Sin embargo son los mejores preparando infusiones, limpiando los restos de líquido del parket,  masajeando la espalda, trayendo toallas, ropa limpia o cuidando de los hermanos mayores y organizando la logística (taxis, vecinos, amigos, abuelos…)

IMG-20150617-WA00017. Que un parto es algo profundamente íntimo, pero un nacimiento es un acto social, porque es bien cierto eso de que los hijos son del mundo, y vienen a una comunidad.Así que acéptame un consejo: No críes sola: busca tu tribu.Haz amigos en tu barrio, conoce y quiere a tus vecinos, puede que un día tú o tus hijos los necesitéis y será hermoso sentirte tan querida. Puede que si te pones de parto y pares en tu portal, mientras llega el taxi necesites a esa vecina que vive en el primero;).

8. Que el personal de los servicios médicos de emergencias sufre y mucho, a diario, y tienen que atender constantes dramas humanos y vivir un parto les parece algo mágico, tocar la vida con las manos, y compartir algo así les cambia la vida. Y sí, han visto muchas pelis, y les obsesiona cortar el cordón 😉 pero son tiernos y humanos. Desde pequeña me emociono al ver pasar una ambulancia, y después de ir en una de ellas entiendo porqué. Son gentes muy muy grandes.

9. Que el personal sanitario que confía y cree en las mujeres nunca, nunca se siente amenazado, ni por madres informadas, ni por bebés naturales que nacen con prisa, ni por parejas empoderadas, ni por doulas o asesoras presentes en sus paritorios. Oirles repetir una y otra vez, «¡Así da gusto!», «¡Bien hecho mujer!», «¡Ya os decimos nosotras que podéis», «¡Ojalá todas dilatáseis así!», «Óle ese papi!, «Enhorabuena a tí también por hacerlo tan bien», ha sido para mí un regalo, y la constatación de que los que generan discursos contra nosotras, hablan desde el desconocimiento a nuestro papel y desde el miedo a perder sus privilegios de casta en favor de las madres y sus bebés.

10. Que los abuelos de nuestra generación hacen grandes, grandísimos esfuerzos por conseguir acallar sus miedos y respetar nuestras decisiones, tan distintas a las suyas, actualizar sus conocimientos por el bien de sus nietos y aceptar y perdonarse lo que ellos, por desinformación hicieron de otra manera. Son un ejemplo de contención, respeto, serenidad y apoyo incondicional.

11. Que cuando durante el embarazo, el parto y la crianza, integramos y compartimos la dicha y las inquietudes con los hermanitos mayores, ellos se sienten parte del proceso, protagonistas del gran cambio, «hermanos mayores» y en ese sentimiento no caben los celos, sólo hay lugar para el amor más explosivo y sincero.

 

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12. Que amo mi trabajo, porque es más que una vocación, es mi manera de cambiar el mundo, es para lo que sirvo, lo que adoro hacer, lo que se me da mejor, y lo único que no me cansa nunca, que me sigue motivando a seguir cada día, porque aprendo de las madres coraje, de los bebés felices, de las hermanitas pletóricas, de los compañeros y compañeras empoderados, de los abuelos «todo-amor», de los profesionales «profesionales»… y hasta de mi misma y de todo lo que soy capaz de hacer y aprender cada día y por primera vez.

Gràcies Mireia, Jordi, Guillem, Aina, avis.. per fer-me una més de la família.
Us estimo infinit.

Mamen Conte: Umuma, La Aventura de ser Familia http://Umuma.es

Mis hijos necesitan a su padre, no necesitan terminar el curso.

Mis hijos necesitan a su padre, no necesitan terminar el curso.

En breve me voy a vivir a Nueva Zelanda. Mi marido lleva allí 3 meses y medio y en todo este tiempo una de las frases que más he escuchado ha sido “claro, te esperas a que los niños terminen el curso”.  Adriana tiene 5 años y en septiembre en España empezaría primaria, y Yago tan solo tiene 3 años. Allí el curso empieza en febrero, pero que la gente no sepa eso, es normal.

 

Lo que más me ha sorprendido ha sido esa preocupación por terminar el curso unos niños que ni siquiera están obligados a estar escolarizados.

A nadie se le ha pasado por la cabeza decir “vaya, 3 meses sin su padre, cuanto antes os vayáis mejor”.

¿Por qué esa obsesión por terminar el curso?

Adriana entra a primaria y ya sabe leer y escribir. Aquellos padres que sus hijos no han alcanzado los niveles “esperados” empiezan el verano con preocupaciones innecesarias pensando en qué manual utilizar durante las vacaciones para que sus hijos se pongan al día o practiquen lo aprendido y así no pierdan el famoso “hábito de estudio”.

Me gustaría contribuir a quitar estas preocupaciones de la cabeza de muchos padres con una pequeña explicación del cerebro humano.

Paul MacLean habla del Cerebro Triúnico para explicar los rastros de evolución existente en la estructura del cerebro humano.

 

 

Cerebro Triúnico

 

 

El cerebro reptiliano es el que controla el comportamiento de la supervivencia, los instintos, las funciones automáticas como el respirar o hacer la digestión.

El cerebro mamífero o sistema límbico es en el que reside el aprendizaje, los instintos pueden modificarse con la experiencia. En él se controlan las emociones y los instintos. La experiencia y el conocimiento permiten que se interactue correctamente.

Por último nos encontramos con el cerebro humano, que es el de los mamíferos más evolucionados. Es la corteza cerebral y es responsable del pensamiento avanzado, la sapiencia, la razón y el habla.  Se compone de dos hemisferios, el derecho y el izquierdo.

El hemisferio izquierdo es analítico y lógico. Es la parte donde se encuentra la lógico-matemática, el conocimiento, la orientación espacial y el razonamiento.  Este es el hemisferio que nuestra sociedad se preocupa más por desarrollar.

El hemisferio derecho es en el que se encuentran las emociones, imaginación, intuición, arte, ritmo, propiocepción.

Los dos hemisferios se relacionan entre sí y se comunican, están unidos por el cuerpo calloso. No podemos decir que un hemisferio es más importante que el otro, el uno necesita del otro para realizar tareas, así que debemos tener en cuenta siempre que se deben conciliar y no intentar eliminar o superponer uno por encima del otro.

«El hemisferio izquierdo analiza en el tiempo,
mientras que el derecho sintetiza en el espacio.»
Jerre Levy en «Psychobiological Implications of Bilateral Asymmetry»

En nuestra sociedad actual cada vez estamos poniendo más en un segundo plano el desarrollo de lo controlado por el hemisferio derecho, y desde los primeros años de vida intentamos, a toda costa, sobreestimular la parte izquierda.

Cuando nace un bebé el cerebro que está al mando es el mamífero y reptil, su principal preocupación es la supervivencia y la seguridad. Cuando ésto lo tiene cubierto se puede dedicar a aprender otras cosas.

Durante el 6,7 y 8 primeros años de vida va tomando control el hemisferio derecho y a partir de ahí empieza a controlar el hemisferio izquierdo.

En nuestros métodos de enseñanza tradicional nos estamos esforzando en que desarrollen lo antes posible la parte lógico-matemática y de lecto-escritura. Cuanto antes aprendan a leer, escribir, sumar y restar mejor, erróneamente pensamos que  más inteligentes serán nuestros hijos.  Pero existen distintas inteligencias y las unas necesitan de las otras para un futuro exitoso.

Nos olvidamos por completo de esa parte emocional, imaginativa, de curiosidad libre, artística etc… esa inteligencia que traen los niños de forma innata.

Sin embargo según nos hacemos adultos demandamos cada vez más cursos de coaching emocional y de desarrollo personal. Buscamos desarrollar eso que de niños nos hicieron desaprender. Empiezan a salir a flote esas necesidades que el sistema y la sociedad hicieron que dejaramos de lado.

Por todo esto me da mucha pena cada vez que la principal preocupación de la gente sea que terminen el curso los niños.

¿A nadie se le ha ocurrido pensar en el transtorno emocional que supone  el no tener cerca a su padre? 

Os dejo una reflexión más:

¿Cuánta gente mayor ha aprendido a leer y escribir en una residencia de ancianos? Pero ¿a cuantos ancianos conocéis que hayan sido capaces de tocar el piano empezando de cero?

 

Asesoras Continuum entrevista a Sergio Fernández

Asesoras Continuum entrevista a Sergio Fernández

Sergio Fernández es coach, emprendedor, periodista, conferenciante y formador especializado en crecimiento y desarrollo personal.

Director del Máster de Emprendedores del Instituto Pensamiento Positivo y del Programa radiofónico Pensamiento Positivo sobre desarrollo personal y psicología práctica.

Sergio es autor de « Vivir sin miedos» [2010] y de «Vivir sin jefe» [2009], libro que con diez ediciones se está convirtiendo en el libro de referencia para emprendedores.

También es también autor de «Cómo gestionar la comunicación» [2007], ha participado en el libro colectivo «Coaching hoy» [2010] y es coautor de El Sorprendedor y del juego de mesa Sorprendedores.

Puedes acompañar a Sergio en www.pensamientopositivo.org

Nuestro interés como Asesoras Continuum en el trabajo de Sergio Fernández no es solo porque se dedica a formar emprendedores. Como sabéis nuestra formación incluye un módulo anual  de Emprendimiento y Comunicación muy potente. Nos interesa además su forma de vivir su trabajo:

La pasión de Sergio Fernández es conseguir que otras personas encuentren su misión personal y vivan de acuerdo a ella.
Para ello Sergio escribe libros, es conferenciante e imparte impactantes seminarios que facilitan la transformación personal.

Como él, estamos convencidas que podemos cambiar a mejor nuestro entorno si nos dedicamos a vivir haciendo lo que nos gusta, lo que nos apasiona y teniendo en mente que nuestro trabajo puede mejorar la vida de las personas.

Asesoras Continuum es un Proyecto que cambia vidas.  Las de quienes deciden hacer nuestra formación y dedicarse a aquéllo para lo que tienen un don, y la de las familias que contactan con nosotras para acompañarles u orientarles en esta etapa de la Maternidad y Crianza.

Nuestro propósito es democratizar la crianza respetuosa y de eso  hablamos con él  en esta entrevista.

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