por Andrea Sanchez | 4,Jun, 2015 | Maternidad
Son las dos de tarde, estoy con mi hija en brazos, lleva más de 40 minutos en mi pecho, yo aún en pijamas, con un vacío en el estómago porque no he comido nada desde el desayuno y ese vacío aumenta cuando pienso que estaré sola todo el día con mi pequeña, que a ratos llora y no sé por qué y no puedo calmarla, siento temor y tengo ganas de salir corriendo.
Mi esposo llega muy tarde todos los días, mis padres vienen poco a vernos porque trabajan mucho y ni pensar en mis amigos, desaparecieron apenas supieron que estaba gestando, como si me hubiera convertido en un extraterrestre o contrajera una enfermedad contagiosa.
Que recuerdos me trae relatar lo anterior, me sitúa 4 años atrás y viene a mí la misma sensación de soledad y de miles de preguntas sin respuestas o con respuesta googleadas cargadas de creencias y mitos muchas veces aterradores.
Pero pronto llega una sensación de calma, ya que esa misma maternidad en soledad me llevó al porteo y este me llevó a la autonomía, que locura hablar de autonomía siendo madre y con casi 30 años, pero si, dependía casi en un 100% de mi esposo u otra compañía para realizar cosas básicas, como comer algo o ducharme. Mi hija mayor estaba en brazos casi todo el día, sólo cuando iba al baño nos alejábamos un par de minutos, su padre o abuelos tenían que estar cerca, que ella por lo menos escuchara mi voz o me viera a través de la cortina.
Fue entonces que con ese «simple trozo de tela», podía ir donde quisiera, hacer mi comida, comer, leer un libro, ir al baño, hablar por teléfono, pasear, ir a comprar, ir al médico, bailar y hasta ducharme junto a mi pequeña.
Pero a pesar de ya tener independencia y poder moverme donde quisiera esas miles de preguntas aún estaban allí atormentando, esperando una respuesta.
Esa misma soledad que me llevó al porteo, el cual me devolvió mi autonomía y ella finalmente a emprender, donde se abrió un mundo nuevo, un mundo amoroso, lleno de mujeres y bebés, que se encontraban en la misma situación, desde esa lugar me di cuenta que era lo que me faltaba y eso era una tribu, compañía, eran mujeres y sus historias cada una distinta, pero a la vez muy parecida a la mía, así que me decidí y forme junto a una amiga una tribu maternal, que nos llevó a conocernos aún más y agrandar ese círculo de contención y mirarnos a los ojos, abrazarnos, danzar y hablar por horas de tetas, de telas, de comidas, de sueño, de ojeras, de problemas, de felicidades, de todo, esa tribu me entrego las respuestas que buscaba, respuestas amorosas, consejos sabios y escucha activa.

Si sientes que maternas en soledad, te invito a buscar tu tribu.
Hay muchas madres tu misma situación, desveladas, con su casa desordenada, ropa sucia por todos lados, libros sin leer, deseando que su post natal no termine nunca, angustiadas porque sienten que ya no tienen leche, que les han dicho que deben destetar porque ya tiene 6 meses y con muchas otras dudas, pero por sobretodo amando intensamente, descubriendo ese amor profundo, que sólo esos ojos que nos miran con tanta inocencia nos puede enseñar.
Existen tribus virtuales, muchos grupos en internet, que te ayudarán a resolver dudas y desde tu hogar reír y sentirte acompañada, pero también hay instancias para vivir esos momentos en persona, talleres, charlas, grupos de apoyo a la lactancia, grupos de danza mamá y bebé, muchos espacios esperando tu presencia, pero si por tu ciudad no hay este tipo de espacios, anímate y forma tu propia tribu, no necesitas ser especialista en algún tema de maternidad, ya te estás formando con tus mejores maestros, tus hijos, sólo necesitas las ganas y tener claro tu objetivo: [Tweet » No más madres maternando en soledad.»]
por Irene Pe | 29,May, 2015 | Porteo
En el post anterior te contaba la felicidad que sentí al recibir una preciosa mochila ergonómica como regalo. ¿Pero siempre regalar un portabebé es un buen regalo?
Yo suelo regalar cosas que me gustan mucho, y que siento que a la otra persona también le pueden gustar, y regalar, es dar una parte de mí.
Pero me he llevado varias decepciones al regalar portabebés, así que aquí mi opinión.
Es un buen regalo si:
- a quien se lo regalas le gustan mucho los portabebés y los usa o sabes a ciencia cierta que los usará
- si ya sabes específicamente que esa persona está deseando tener un portabebé en particular
- si es una persona que no puede o le resulta muy engorroso usar carritos para desplazarse (por ejemplo, alguien que vive en un segundo piso por escalera o que viaja mucho con su bebé en transporte público).
Así y todo, puede que le regales un portabebé y no le resulte o agrade para nada.
Pero claro, quieres compartir con otros la experiencia del porteo, porque sabemos que es práctico y sumamente amoroso. Porque queremos que los seres que amamos puedan vivenciar la experiencia del contacto. Entonces, para estas situaciones, tengo un fondo de portabebés de préstamo.

Fuí comprando portabebés específicamente para prestar. Porque también descubrí que no me gusta prestar MIS propios portabebés, porque para los demás esas prendas pueden no ser tan especiales como para mí, y a veces devolverlos en estados que dan lástima. Así que tengo una cantidad interesante de portabebés para prestar con los que no he me encariñado especialmente.
Entonces, cuando llega un bebé a la familia o entre los amigos, lo que reciben de mi parte es un portabebé en préstamo, con una carta, explicando qué les estoy prestando, para qué, cómo se usa y cómo se cuida, y que ese portabebé ya ha pasado por otros bebés y mamás que le han dado uso y cariño, y que cuando ellos lo deseén y no lo usen más, me lo pueden devolver para que siga así circulando entre otras familias. De esta manera, ya tengo portabebés que han vivido en muchas casas, y cada portabebé, a su vez, lleva a cuestas su historia. Y así, cumplo con mi deseo de “prestar” abrazos y a su vez, no sufro por como son los portabebés tratados.
Pero si no tienes portabebés para prestar, otra interesante opción para acercar a las futuras madres al mundo del contacto y del porteo, es regalar una asesoría o un taller de portabebés.

En una asesoría podrá ir armando, mamá y asesora, un encuentro alrededor específicamente de las necesidades de la mamá, papá y bebé, y es una opción muy personalizada e individual.
En un taller de portabebés podrán conocer otras mamás en búsqueda de opciones para portear, conocerán mamás viviendo experiencias similares a las de ellas, podrán catar y probar los distintos portabebés y si les satisface, comprar el suyo propio.
Es importante que para ello, la persona que asesora esté formada, capacitada y con experiencia.
Por eso, mi consejo es contactar con una Asesora Continuum para ello.
Un regalo de calidad asegurado.
por Nahia | 27,May, 2015 | Maternidad
Mamá no te escondas… Sé que hoy no hemos podido dormir como querías, ni ayer, ni el mes pasado… Sé que en cuanto me pongas en el fular y des dos pasitos, me quedaré dormidita feliz y tu seguirás haciendo mil y una cosas mientras yo babeo sobre tu pecho…
Sé que cuando me esté despertando me darás el pecho con una sonrisita y nos perderemos en miradas que sólo puedo compartir contigo. Me harás cosquillas y carantoñas, tal vez hoy también sea día de masaje y tendré un extra de mimos.
Sé que a veces, aunque no me lo digas, necesitas estar sola un rato… no te escondas, lo entiendo. Sé que me quieres, mucho muchísimo y yo a ti también. Sé que te gustaría ir a la peluquería sin estar pendiente de mí, depilarte, arreglarte un poco más para salir a la calle… y muchas veces, no te dejo tiempo.
Sé que cuando me voy con papá, los abuelos o la tía a pasear, no siempre aprovechas para descansar. No te escondas mamá. A mí no me importa si en la cocina hay una pila de cazuelas por limpiar, si los cristales están llenos de mis manotazos y lengüetazos, si la ropa no está planchada… Prefiero verte sonreir.

No te escondas si necesitas llorar. No te escondas si necesitas que nos separemos unos ratitos. Sé que en cuanto te sientas mejor me volverás a mirar como solo tú sabes…
Sé que a veces vas al baño solo para respirar, que cuando puedes alargas la ducha un poco para estar sola y que aunque te caigas de sueño, cuando me duermo, muchas veces aprovechas para ver un poco la televisión. No te escondas.
Hay días en los que no sé qué me pasa, me siento incómoda, cansada, dolorida… y solo pido estar cerca de ti. En ocasiones incluso me enfado si me coge papá… Sé que el me quiere mucho y que quiere estar conmigo… pero esos días solo te necesito a ti. Sé que esos días son horribles para ti, que en cuanto puedes rompes a llorar sin saber por qué, incluso te llegas a marear de lo cansada que estás, que te duele la cabeza… No te escondas mamá.
No te culpes, lo que el espejo te devuelve esos días no es lo que yo siento… Tu ves ojeras, un bigote y unas cejas sin arreglar, canas que empiezan a asomar, arrugas que antes no tenías… Y yo sólo veo amor. Amor incondicional. Amor puro. Amor que siempre llevaré conmigo.
Sé que hoy estás agotada, llevo todo el día al pecho, lloro si te alejas… no te escondas en el baño. Puedes decirme lo que sientes, puedes llorar conmigo, llorar nos hace libres mamá. Es lo que me dirás dentro de pocos años, yo lo sé, solo hace falta que tú lo recuerdes.
Sé que hoy te tocará trabajar conmigo en brazos, y aún así, lo harás con una sonrisa por poder hacerlo.
No te escondas. Tú también sabes que esos días, esos días en los que te sientes mala madre, estás siendo la mejor madre del mundo, como el resto de días. No te escondas y pide ayuda si la necesitas, pídela porque si se pide, se obtiene. Al menos, eso he aprendido yo de ti, cada vez que te necesito ahí estas, sea con la mejor de las caras o con ojeras… ahí estás.
Mamá gracias por estar hoy a mi lado, por estar siempre ahí, pronto, muy pronto, no te necesitaré tanto y nos echaremos de menos, ese día también, sé que estarás ahí. Te quiero mamá, no lo olvides.
por admin | 21,May, 2015 | Maternidad
Hace un tiempo decidí que había llegado el momento, que quería comenzar el viaje de la maternidad, ese viaje tan bonito, ese bebé en brazos, esa habitación preciosa, ese carrito de último modelo (si has leído bien)…
Cuando decidí que quería ser madre, era una persona (podríamos decir) distinta, y es que dicen que la maternidad cambia, ¿no?
A mí, mi maternidad, me ha cambiado por completo, he cambiado de profesión, he cambiado de compañeras de trabajo, incluso he cambiado de amigos (de algunos), he cambiado, porque la maternidad cambia.
Cada día que pasa estoy más y más agradecida de esos cambios, de lo que mi maternidad me ha traído, de los frutos que recojo cada día, de que en días como hoy que mientras te tomas un café por la mañana, una mamá de tu grupo de yoga me escribe para decirte que está de parto, esos mensajes tienen un valor que no se puede medir.
Pero los cambios, este viaje a la maternidad, no ha sido todo un camino de rosas, también he sufrido con esos cambios, con esta transformación, he pasado malos momentos, momentos que para mí han sido durísimos, pero que me han servido para ser más consciente y para aprender día a día. Y he llorado mucho, y con el tiempo, también he sanado mucho.
Ha pasado ya un tiempo desde aquel día, que con muchísima ilusión, pensé que era el momento idóneo para ser madre, ya no sé si es mucho o poco tiempo, simplemente ha pasado. Lo que si sé, lo que tengo muy claro, es que mi cuerpo, mi mente, mi entorno, y todo lo que me rodeaba necesitaba ese tiempo.
El tiempo me ha enseñado la importancia de la consciencia antes de la concepción, me ha enseñado a conocer las necesidades de un bebé, he aprendido de porteo, de maternidad en general, he integrado el yoga y la meditación en mi vida, pero sobre todo he aprendido, que los bebés llegan cuando ellos deciden, no cuando tu eliges.
Por eso, hoy, a pesar de que escribo sobre mi maternidad, no soy madre, todavía, no tengo un bebé en brazos, no he dado teta, ni he porteado a mi propio hijo, pero para mí este camino transitado ha sido mi maternidad, porque la siento desde el mismo día que quise formar una familia y pensé en ese pequeño ser que quería que me acompañase. Siento que soy madre desde ese día.
El día que llegue mi bebé seré otro tipo de madre, la madre que él o ella buscaba.
Esther Guzmán
por admin | 7,May, 2015 | Maternidad
El pasado domingo celebrábamos, aquí en España al menos, el Día de la Madre. Ese invento de las grandes superficies para incentivar el consumo por el consumo. Somos muchos, cada vez más, los que pensamos que el Día de la Madre son todos los días, desde el minuto en que sientes, por primera vez el irrefrenable deseo de ser madre, hasta que exhalas el último aliento, deseando que tus hijos sepan sobrevivir sin ti.
Yo hoy querría hacer mi propio homenaje a las madres, y muy especialmente a todas aquellas mujeres que deciden emprender sus maternidades en solitario, como uno de los actos de amor y generosidad más grandes que conozco. Madres por reproducción asistida, por adopción o de acogida, madres que luchan por salir adelante, por enfrentar los duros tratamientos, los gastos indecibles, los profundos miedos y los prejuicios de los demás, aún sabiendo que no hay nadie con quien compartir responsabilidades.
Madres intrépidas, seguras, conscientes… madres felices de niños afortunados…
Os comparto el documental que Cambio 16 emitió, precisamente el pasado domingo, para dar luz a la realidad de las Madres Solas (Una producción de 93 Metros para Cambio16). Creo que es una buena aproximación, una breve pincelada para visibilizar el complejo universo de estas mujeres valientes y su andadura hacia la maternidad.
¡Espero que lo disfrutéis!