por Carolina Sanchez | 24,Jun, 2015 | Maternidad
Estos nueve meses que he pasado dentro de ti he tenido todo lo que necesitaba. Oía tu melodiosa voz, el repiqueteo de tu corazón, era acunado con frecuencia, abrazado sin fin, alimentado siempre que lo requería y sin pasar nunca frío ni calor.
Tenía tantas ganas de verte. Y es en tu regazo, en tu pecho, donde me siento seguro, feliz y pleno, como hasta ahora lo venía haciendo. Por eso no quisiera separarme nunca de ti, porque te necesito mamá. Mi vida depende de estar junto a ti.
No tengas miedo de cogerme en brazos. No pienses que los demás lo hacen mejor que tu ni hagas caso a quien te mal aconseja que me malcriaré, porque no es cierto. Sólo en tu pecho lo tengo todo, te tengo a ti.
Te necesito mamá.
No tengas reparo en ponerme al pecho siempre que lo demande, será la mejor forma de que la lactancia fluya. Porque tu leche me alimenta física y emocionalmente. Porque nos ayudará a sanar las heridas visibles o invisibles del parto y con seguridad serán momentos especiales para ambos. Pero en caso de no ser posible, no te aflijas, estar contigo para mí es lo más importante.
Te necesito mamá.
No te atormentes si lloro mucho, incluso cuando estoy contigo. No es culpa tuya. Los bebés lloramos por muchos motivos. Si has comprobado que todo “esta bien”, quizás sólo es que necesito desahogarme por algo. Y donde mejor para ello que en tus brazos.
Te necesito mamá.
Jamás pienses que me despierto por la noche para fastidiar o porque no se dormir. Sólo es que necesito saber que estás ahí, porque sin ti me siento morir. Cerca de ti será donde concilie mejor el sueño. No te preocupes, porque llegará un día que quiera mi propia cama o habitación, y dormiré del tirón. Disfrutemos de estos momentos porque ahora…
Te necesito mamá.

No te enfades si no quiero comer todo lo que hay en el plato. Mi cuerpo es quien me da las señales de lo que necesito o no comer, y sabe más que cualquier médico, abuela o vecina, por muy bienintencionados que sean sus consejos. Confía en mí mamá.
Te necesito mamá.
No tengas prisa ni me compares en mi desarrollo con otros bebés. Me gusta ir a mi propio ritmo, siempre avanzando, junto a ti. Cada descubrimiento, cada nuevo hito quiero disfrutarlo tranquilamente contigo, sin presiones. Da igual las proezas que hagan los demás, porque lo importante es hacerlo con amor.
Te necesito mamá.
No te preocupes si me mancho en casa o en la calle, para eso siempre hay solución. Explora y aprende conmigo, sin preocupaciones. Recuerda cuando tú también eras una niña ávida de tocar y manipularlo todo.
Te necesito mamá.
No te enfades conmigo cuando tenga una “rabieta”, porque será cuando más te necesite a mi lado. No lo hago para fastidiarte, sólo es una parte más de mi aprendizaje y mi reafirmación como personita diferente a ti. No me ignores, ni me abandones en esos momentos, porque…
Te necesito mamá.
por admin | 23,Jun, 2015 | Maternidad
Hoy quiero dedicar unas líneas a todas y todos los profesionales de la salud que se dedican entre otras cosas a preservar lo mejor para el ser humano, desde el inicio. Y en especial a una amiga mía, una amiga que he conocido gracias a una situación algo extraña que nos ha hecho cruzarnos en el camino.
Porque gracias a ella he conseguido conectar con una realidad que no conocía, o que no sentía que era así. Que ha puesto ese toque de realidad a mi visión para poder ayudar a otras familias que lo puedan necesitar. Y a darme cuenta de que la información ha de llegar bien lejos para que las familias lleguen informadas y puedan asumir la responsabilidad que les pertenece.
Mirando atrás, cuando trabajé como auxiliar en una clínica infantil, durante un año, recuerdo bien en qué momento tuve ese momento de reflexión que cambiaría mi perspectiva de la salud (aunque siempre he sentido gran interés por el enfoque de la medicina natural) .
Recuerdo la frialdad con la que se trataba a los niños y las familias.
Recuerdo cómo tener que inmovilizar a un bebé para hacer una analítica y colaborar con la enfermera junto a otras tantas para poder pinchar a un bebé, cómo su madre lloraba desde la puerta, y yo no entendía nada (pensaba… pero si es por su bien… Cuanto he aprendido desde entonces…)
Y cuando teníamos que hacerle las limpiezas nasales porque su madre no podía.. y no me extraña, no era nada agradable para ninguno de los dos. Pero sí, también las tuve que hacer. Y de estas situaciones otras tantas… porque una cosa está clara, un niño tenga la edad que tenga si le hacen una invasión de este tipo, aunque sea “por su bien” se siente violentado. Una situación que puede hacerse de muchas maneras y desde luego no siempre utilizamos las más acertadas.
Un día una madre me pidió que si por favor podía tener a su bebé en brazos unos minutos porque necesitaba ir al baño y estaba sola, a lo que yo accedí obviamente, porque a mí lo que me gustaba era compartir esos ratos con las familias, ayudarles de verdad, que se sintieran bien dentro de lo posible. Aquel bebé me hizo conectar con algo dentro de mí.
De hecho, me chocó que se quedara bien, sin quejarse, conmigo y lo agradecí infinito (el bebé nació con síndrome de down, debía de tener unos 8 meses ). La verdad, no hubiese sabido bien qué hacer con un bebé de otra mujer llorando en mis brazos. Recuerdo como se me cogía a mi cuello, como me abrazaba tan pequeño mientras en su brazo llevaba una férula y una vía… Recuerdo cuando vino su madre y quería seguir estando conmigo… me emociono nada más recordarlo, era tan dulce… y doy gracias por ese momento de conexión. Pensé… No puede ser, esto se tiene que hacer de otra manera.
Pasado un tiempo dejé de trabajar en aquella clínica y empecé mi formación dentro de la medicina natural, y años después he vuelto a conectar con este mundo. No sé si es que tenía que hacer este recorrido, pero he entendido muchas cosas desde entonces. Y te lo digo, porque yo fui una niña enferma, ingreso tras ingreso con lo que conllevan estas situaciones, agujas, soledad, llanto, etc. O así lo viví yo.
Cuando hablo con madres recientes y me cuentan sus historias, cómo han ido sus partos, que ha pasado los minutos después de alumbrar a sus bebés, me duele muchas veces, porque lo vemos como normal cuando no lo es. No es normal, que te separen de tu bebé, no es normal que te corten porque el niño no sale, no es normal que te animen a ponerte una medicación cuando no debe ser puesta… y así un sinfín de cosas. Y no es normal enfadarse porque el sanitario de turno te anima a que sigas adelante sin medicación o te anime a darle el pecho a tu bebé.

Lo normal es hacer lo posible por que los partos sean fisiológicos, que hayan matronas que estén al servicio y necesidad de esa mujer que está pariendo. Una mujer no necesita aires de grandeza sino simplemente una presencia que le haga sentirse segura si en algún momento ella desvanece por cualquier motivo, porque si… Tomar conciencia de que ese gran momento es abrumador y a veces justo en ese momento surgen cosas que no sabías que estaban ahí.
Y pensarás porque te cuento todo esto… porque mi amiga es pediatra. Y trabaja en una UCI de neonatos. Está en contacto con gente con mucha conciencia y otras con ninguna. Que le miran de reojo, o que juzgan sus decisiones. Porque ella decide si se sigue reanimando o si no, porque también tiene sus protocolos de trabajo y a pesar de ello humaniza el proceso y asume su responsabilidad de las decisiones tomadas.
Y quiero dar las gracias y ofrecer mi más profundo respeto por el trabajo de pediatras que están en unidades de cuidados intensivos atendiendo a bebés que nacen antes de la fecha, que nacen demasiado pronto y que sin máquinas no podrían sobrevivir.
- Gracias por contener a esos bebés que se van a ir cuando la madre o el padre no están preparados para decirles adiós, por mirar a los ojos a la vida y la muerte en casi el mismo instante con respeto y empatía. Por hacer esa foto que a lo mejor… van a necesitar después.
- Por animar a coger a su bebé, a mirarlo a los ojos y que puedan despedirse de la mejor forma, si es que la palabra mejor cabe en este texto… Porque en mi realidad, como asesora no puedo llegar a esos momentos. No podemos.
- Esos momentos están en lugares dónde en pocos hospitales una figura como la nuestra está presente. Dónde es necesario que hayan profesionales sanitarias, auxiliares, enfermeras, matronas, ginecólogas y pediatras que entiendan que ese momento debe ser cuidado y respetado al máximo. Porque esas personas están en un punto muy frágil, que va a cambiar sus vidas por completo.
- Gracias por todos los intentos, las lágrimas y reflexiones que hacen los profesionales por vivir esos momentos y cómo pueden mejorar en una segunda vez… Cuando no hay que hacer nada y simplemente esperar a que ocurra.
- Cuando alguien a tu alrededor te dice que lo dejes y algo dentro de ti te dice que continúes. Y meses después despides a una familia que se va con éxito de un lugar en el que la vida y la muerte van de la mano. Cuando no siempre el equipo que tiene que apoyarte en esas maniobras y en su lugar pasa a ser un estorbo más que un apoyo.
Y por todo esto pienso, que mi labor como asesora es hacer llegar lo antes posible al mayor número de mujeres y hombres que quieren formar una familia lo que realmente es importante, para que cuando lleguen y dado el caso, vayamos todos hacia un mismo fin: promover el desarrollo feliz de todo ser humano que decide quedarse aquí, nazca en el momento que nazca sin olvidar que
«para el bebé nada tiene sentido si no es visto desde el cuerpo de la madre». (N. Bergman)

Porque en un medio hospitalario, las familias tienen que sentirse acogidas, sea lo que tenga el bebé, más o menos grave, nazca en la condición que nazca, pero siempre vistas desde el más profundo respeto hacia la salud y el desarrollo de las personas.
Así que hoy doy las GRACIAS a mi amiga, a sus compañeras/os que hacen posible que estas cosas poco a poco cambien y cada uno ocupe el lugar que le pertenece, desde la responsabilidad, el respeto y la empatía.
por admin | 17,Jun, 2015 | Embarazo y Parto
No es ninguna novedad que me encanta mi trabajo, es extremadamente gratificante y un auténtico privilegio. Acompañar a las personas en la aventura de ser familia es una experiencia maravillosa, y me permite, sobretodo lo que más me gusta en el mundo: aprender.
Aprendo de las madres, aprendo de sus parejas, de los bebés, de las abuelas… y hasta de las suegras ;)…
No exagero si os digo que tranquilamente un 60% de lo que sé y aplico hoy lo he aprendido de las familias con las que he recorrido este camino. El otro 40% son formaciones constantes e ininterrumpidas, ya os he dicho que me gusta aprender no?
He aprendido cosas buenas, que mejoran mi trabajo, y me ayudan a dar voz a las necesidades de los bebés, y a fomentar un vínculo sano en otros padres, estrategias, trucos, y mil y una versiones de las cosas que me demuestran que todo es posible y que después puedo proponer como alternativas a otras familias.
He aprendido cosas malas, que me han puesto a prueba y me han permitido cuestionarme muchas cosas y conocer de dónde vienen muchas familias de nuestra sociedad. Han sido retos que me han obligado a generar y buscar recursos y estrategias para cambiar también sus vidas y las de sus hijos y por supuesto la mía propia, y la orientación de mi trabajo.
Pero sin duda, de lo que más aprendo siempre, siempre, es de los partos. Hoy hace 10 días asistí a mi primer parto sin asistencia médica. He acompañado muchos, tanto en casa como en el hospital, pero todos de la mano amiga de comadronas expertas.
Quiero apuntar que este parto no fue asistido por personal sanitario, no por deseo expreso de la madre, ni mucho menos porque sea un servicio que yo ofrezca. Sino porque Guillem, nuestro querido bebé, decidió llegar al mundo sin darnos tiempo a llegar a la Maternitat. Guillen quiso nacer en su casa, antes de cruzar el umbral de la calle, en un frío suelo y sobre la toalla de su hermana.
De este parto y su posparto que aún acompaño y disfruto he aprendido como poco, una docena de cosas…
1. Que una pareja informada durante el embarazo se siente feliz, responsable, empoderada y consciente, y está preparada para afrontar cualquier adversidad o situación que ni se habían planteado con seguridad y aplomo, sin dudar, unidos por un mismo fin.
2. Que una madre dilata mejor y más rápido, estando tranquila en su casa, con su pareja y acompañada de alguien de su entera confianza que la conozca bien y sepa darle seguridad y apoyo incondicional, y le recuerde que ella y su bebé pueden conseguirlo, que les brinde el contacto justo, la mirada exacta y la sonrisa adecuada, para dejar que las cosas fluyan.
3. Que cuando tu pareja participa de un embarazo consciente, de una dilatación activa y de un parto libre, se siente útil y se empodera y ofrece como protector o protectora a la díada mamá-bebé la contención y el apoyo necesario, antes-durante-después del parto y jamás, jamás se siente amenazado por la presencia de otros agentes brindando apoyo.
4. Que el contacto con el agua a partir de una dilatación concreta, acelera enormemente el trabajo de parto, y conecta a la mamá con su cerebro primitivo y la ayuda enormemente. En ese momento se olvidan las formas, los fluidos, y hasta que son las 6,30 de la mañana. Se grita como la mamífera fuerte y valiente que se es, y se ve a esa mujer en todo su esplendor.
5. Que a una mujer de parto nunca es necesario hablarle, contarle lo que pasa, llevarle la contraria, o hacerla cambiar de idea, proponerle cambios, posiciones o estrategias externas, que la perturben, todas las palabras sobran. Ella siempre sabe qué necesita y lo pedirá, sólo debes confiar en ella. Su instinto hará el resto, ella llevará tus manos a sus riñones cuando le alivie el calor, ella se abrazará a ti, cuando su coxis se abra, ella apretará tus manos cuando venga una contracción, y ella sabrá decirte cuando «tenemos que irnos ya» y no lo dudes, será el momento.
6. Que tu pareja se siente mejor y más partícipe si puede estar activa. Ellos se inquietan en la espera, y eso sube la adrenalina y el cortisol en el ambiente, cosa completamente desaconsejada en el trabajo de parto. Sin embargo son los mejores preparando infusiones, limpiando los restos de líquido del parket, masajeando la espalda, trayendo toallas, ropa limpia o cuidando de los hermanos mayores y organizando la logística (taxis, vecinos, amigos, abuelos…)
7. Que un parto es algo profundamente íntimo, pero un nacimiento es un acto social, porque es bien cierto eso de que los hijos son del mundo, y vienen a una comunidad.Así que acéptame un consejo: No críes sola: busca tu tribu.Haz amigos en tu barrio, conoce y quiere a tus vecinos, puede que un día tú o tus hijos los necesitéis y será hermoso sentirte tan querida. Puede que si te pones de parto y pares en tu portal, mientras llega el taxi necesites a esa vecina que vive en el primero;).
8. Que el personal de los servicios médicos de emergencias sufre y mucho, a diario, y tienen que atender constantes dramas humanos y vivir un parto les parece algo mágico, tocar la vida con las manos, y compartir algo así les cambia la vida. Y sí, han visto muchas pelis, y les obsesiona cortar el cordón 😉 pero son tiernos y humanos. Desde pequeña me emociono al ver pasar una ambulancia, y después de ir en una de ellas entiendo porqué. Son gentes muy muy grandes.
9. Que el personal sanitario que confía y cree en las mujeres nunca, nunca se siente amenazado, ni por madres informadas, ni por bebés naturales que nacen con prisa, ni por parejas empoderadas, ni por doulas o asesoras presentes en sus paritorios. Oirles repetir una y otra vez, «¡Así da gusto!», «¡Bien hecho mujer!», «¡Ya os decimos nosotras que podéis», «¡Ojalá todas dilatáseis así!», «Óle ese papi!, «Enhorabuena a tí también por hacerlo tan bien», ha sido para mí un regalo, y la constatación de que los que generan discursos contra nosotras, hablan desde el desconocimiento a nuestro papel y desde el miedo a perder sus privilegios de casta en favor de las madres y sus bebés.
10. Que los abuelos de nuestra generación hacen grandes, grandísimos esfuerzos por conseguir acallar sus miedos y respetar nuestras decisiones, tan distintas a las suyas, actualizar sus conocimientos por el bien de sus nietos y aceptar y perdonarse lo que ellos, por desinformación hicieron de otra manera. Son un ejemplo de contención, respeto, serenidad y apoyo incondicional.
11. Que cuando durante el embarazo, el parto y la crianza, integramos y compartimos la dicha y las inquietudes con los hermanitos mayores, ellos se sienten parte del proceso, protagonistas del gran cambio, «hermanos mayores» y en ese sentimiento no caben los celos, sólo hay lugar para el amor más explosivo y sincero.

12. Que amo mi trabajo, porque es más que una vocación, es mi manera de cambiar el mundo, es para lo que sirvo, lo que adoro hacer, lo que se me da mejor, y lo único que no me cansa nunca, que me sigue motivando a seguir cada día, porque aprendo de las madres coraje, de los bebés felices, de las hermanitas pletóricas, de los compañeros y compañeras empoderados, de los abuelos «todo-amor», de los profesionales «profesionales»… y hasta de mi misma y de todo lo que soy capaz de hacer y aprender cada día y por primera vez.
Gràcies Mireia, Jordi, Guillem, Aina, avis.. per fer-me una més de la família.
Us estimo infinit.
Mamen Conte: Umuma, La Aventura de ser Familia http://Umuma.es
por Iria de Arkhé | 17,Jun, 2015 | Embarazo y Parto
Yo siempre me había llevado más o menos bien con mi cuerpo. Yo le pedía y él me iba dando; él me pedía y negociábamos…
Pero ahora estoy embarazada y mi cuerpo ha decidido que se acabaron las conversaciones, que manda él ¡y punto!
Y me toca un poco las narices; primero, porque a veces me cuesta entender sus órdenes; y, segundo, porque es que no me da ni la más mínima tregua. Como me equivoque de respuesta me la lía parda.
Las náuseas a veces significan que descanse, otras que coma, pero en este caso ¡tengo que oler primero siempre lo que meto para dentro!, porque puede ser peor el remedio que la enfermedad.
El cansancio suele significar, simplemente, que me eche una siesta, pero a veces me levanto de ella mil veces peor que antes de acostarme; supongo que porque no acerté con el número exacto de minutos que mi cuerpo quería dormir…
El que un alimento que hoy me da un asco horrible, mañana no y pasado sí, aunque solo si está cocinado de una determinada forma, no tengo ni la más remota idea de lo que significa.
Y todo el rato se me viene la misma frase a la boca: “Pero, ¿qué coño pasa?”. E Isaac por detrás: “… que estás embarazada…”.
A las embarazadas les decimos mucho: “No estás enferma, estás embarazada”. Compañeras Asesoras Continuum, compañeras matronas, compañeras ginecólogas, compañeras doulas: yo dejaría de decirlo… no cala. Es imposible que lo haga. Quizás hay que buscar otra manera de comunicar la idea que les queremos transmitir.
Yo SÉ que no estoy enferma. SÉ que debo estar mejor que nunca, o mi cuerpo no se hubiera metido en este berenjenal… SÉ que está llevando a cabo un complicado y delicado proceso que requiere de algunos «pequeños» daños colaterales.
Yo sé todo esto por mi experiencia laboral y por mi formación, pero no es la información que me manda mi cuerpo ni la que me manda el mundo exterior.
No estaré enferma, pero me duele estómago como cuando lo estoy, me mareo como cuando lo estoy, me canso como cuando lo estoy. Y no estaré enferma, pero el sistema me trata como si lo estuviera.
De mi primera cita con la matrona de mi centro de salud salí con una hoja con todas las citas que iba a tener a lo largo del embarazo: con ella, con el tocólogo, con el anestesista, para hacer análisis, para ver los análisis, para hacer ecografías, para monitorizar al bebé, etc, etc, etc. Salen más de una al mes.
Nunca he estado tan enferma como para tener que ir al médico más de una vez al mes.
No voy a entrar a juzgar si todas esas citas son necesarias o no, cada uno tendrá su opinión, pero el protocolo las marca; y la embarazada decidirá presentarse a ellas o no, pero el sistema ya le ha dicho que debería acudir. Y lo escucha mientras aguanta las arcadas que tiene todo el día…
Pues estar, no estaré enferma, pero lo parece.
por Juncal Horrillo | 15,Jun, 2015 | Porteo
Por fortuna, no hay más que pasear un rato por cualquier ciudad para darse cuenta de que las cosas están cambiando, y que cada vez son más las familias que encuentran en el portabebé un valioso aliado en la crianza de sus hijos.
Pero tampoco es un secreto que aún hay muchas otras que no conocen el porteo, o peor, que fruto de la desinformación, están cargadas de prejuicios y recelos y asocian portear con determinados estratos sociales, llegando a creer que es algo complicado, oscuro o casi sectario.
Así que, en mi cruzada particular por aclarar y desmontar falsos mitos del porteo, y como ya se han llenado muchas páginas explicando qué es y cuáles son sus beneficios, he decidido aclarar qué no es.
Portear…
· No es sólo transportar
Indudablemente, poder trasladar a nuestros hijos es uno de los puntos fuertes del porteo, pero no el único ni el más ventajoso. Portear te pone en bandeja poder disfrutar de un abrazo continuado y de calidad, lo que se traduce en un estrecho vínculo entre bebé y adulto.
· No es una moda
, pero está de moda. La historia ha demostrado que portear no es una costumbre efímera, sino el vehículo utilizados por familias de todos los siglos para satisfacer las necesidades de bebés y adultos. Una manera de poder conciliar.
En la actualidad hemos retomado esta práctica, pero más que como una moda, como una forma de vida.
· No es complicado
Sé que esto es bastante subjetivo, pero he visto teléfonos móviles con más funciones que un Airbus y la gente los usa. Es una cuestión de interés, ganas y práctica. Además, siempre puedes recurrir a una asesora profesional para que te aconseje.
· No es caro
El precio medio de un portabebé no se acerca ni de lejos al precio de mercado de cualquier carro. A esto habría que añadirle que podemos encontrar algunos portabebés cuya vida útil supera con creces a su vecino de las cuatro ruedas.
· No es peligroso
Portear de manera adecuada no entrañar más riesgo que cualquier otra actividad que realicemos con nuestros hijos. Con sentido común y siguiendo unas pautas básicas sobre postura, posición y tensión, un portabebé ergonómico es un producto completamente seguro.
· No es sinónimo de dolor de espalda
Un portabebé ergonómico permite un reparto del peso equilibrado a lo largo y ancho de la espalda y hombros. Te ayuda a tomar conciencia de tu postura haciendo que te intereses más por adoptar una saludable higiene corporal.
· No es sólo para un ratito
O sí, si es lo que quieres, pero debes saber que, si el bebé va en la postura adecuada, no hay restricciones de tiempo. Podrás disfrutar del porteo tantas horas como os apetezca. Eso sí, hay que andar con cuidado, porque el porteo suele resultar adictivo.
· No es una forma de dependencia
Todo lo contrario. Para tu bebé es la forma ideal de descubrir el mundo e interactuar con él desde un lugar seguro que le ofrece refugio cuando lo necesita. Y a ti te ofrece autonomía, y libertad de movimientos. La posibilidad de recuperar ambas manos.
· No es sólo cosa de chicas
Como en otros aspectos de la crianza, cada día crece el número de papás comprometidos que optan por el porteo. El mercado del portabebé lo está teniendo en cuenta y encontramos fulares o mochilas con estampados o estilos más “masculinos”.
· No es perjudicial en el embarazo
Cada mujer es diferente, pero si el embarazo se está desarrollando con normalidad, la futura mamá se encuentras bien y con ganas, portear no está reñido con gestar.
Será preferible optar por colocar al niño a la espalda o la cadera, estando siempre atenta a las señales del propio cuerpo. Sin duda, es la manera más cómoda de cargar a tu hijo mayor cuando éste reclame tus brazos.
· No es exclusivo ni excluyente
Las familias que porteamos somos una tribu, una gran familia, pero no somos una secta. Como sabedoras de los beneficios del porteo para nuestros hijos, es cierto que a veces nos podemos comportar como vendedores de biblias, por nuestro afán evangelizador, pero eso no significa que no respetemos otras opciones.
Si lees esto y porteas, seguro que has reconocido algunos de estas falsas creencias, incluso es probable que te venga algún otro a la cabeza. Y si no porteas, espero haberte sido de utilidad para esclarecer tus dudas, acercarte, y ponerte en valor este mundo mágico de llevar a nuestro hijos bien cerquita.
por Alba Nadales | 11,Jun, 2015 | Duelo
El primer duelo que viví fue con doce años, cuando murió mi abuela paterna.
Nunca olvidaré el día que llegue del colegio a mi casa y mi madre me dijo: Alba, se murió tu abuela Pepa, pobre, que pena, con lo buena que era.
No sabía que hacer, no me lo creía. Apenas brotaron lágrimas de mis ojos, fue una sensación muy extraña entre tristeza, dolor, fue tan desconcertante. No me lo esperaba y tampoco pude despedirme, ella vivía en Cádiz y yo en Las Palmas.
Recuerdo que ese día llegó un familiar y al verme triste y un poco llorosa me dijo: tranquila no llores, no pasa nada, es normal, es ley de vida antes o más tarde todos nos morimos, a ella le tocó un poco antes.
En ese momento sentí varias cosas:
Rabia. Por la poca empatía ante mi dolor.
Dolor. ¿Cómo es posible intentar consolar diciendo que no pasa nada, si se me ha muerto mi abuela?
Frustración. Por la poca delicadeza y por no sentirme libre de vivir lo que me tocaba en ese momento.
Vacio. Fue cómo si no pasara nada se murió y ya está, no hablé con nadie de como me sentía. La sensación fue como si nunca hubiera existido mi abuela, se esfumó y desapareció.
Yo quería verla, abrazarla, decirle que la quería, que fue la mejor abuela del mundo,que nunca me iba a olvidar de ella, y que siempre iba a estar en mi corazón.
Necesitaba despedirme de ella.
En lugar de eso, guardé mi duelo.
Varios meses después pude viajar a su casa, estaba asustada, tenía miedo, en mi cabeza parecía que estaba todo superado, pero la realidad fue que ahí comenzó mi duelo.
Me derrumbé, sentí su olor, su presencia, estuve más de un mes llorando todas las noches porque sentía la sensación amarga de no haberme despedido.
Me daba rabia no haberla visto, no estar con ella, en ese momento la eché más de menos que nunca. Poco a poco fue mitigando mi dolor, acepté que ya no estaba.
Vivir mi duelo hizo que me sintiera mejor
Dos años más tarde viví otro duelo, esta vez el de mi abuelo paterno, en el que tuve la gran suerte de estar presente.
Esta vez fue diferente. Sabíamos que le quedaba poco. Recuerdo que yo estaba en la calle y fueron a buscarme.
-«Alba vamos para casa, el abuelo nos necesita».
Toda la familia estuvimos junto a él hasta su último minuto de vida, fue muy triste pero pude decirle adiós, pude besarlo y tocarlo.
Estuvimos mucho tiempo nombrándolo, hablando de él , de como nos sentíamos. Dejar fluir las emociones fue muy sanador.
La sensación de despedirlo a pesar del dolor fue gratificante.
Hace cinco años viví una situación que me hizo recordar la angustia que sentí cuando murió mi abuela.
El mismo día que supe que estaba embarazada.
Ese día fue muy intenso.
Sobre las once de la mañana gran sorpresa, después de nueve meses intentándolo, por fin se cumplió el milagro, el test de embarazo daba positivo.
Por un dolor bastante fuerte en el abdomen fui a urgencias en el centro de salud y de allí al hospital. Sería muy largo contar lo que viví , puede que algún día me anime a escribirlo.
Me hacen una ecografía y me dicen que es un embarazo ectópico y que se me ha reventado una trompa, así sin más…
Yo no entendía nada, no sabía que quería decir. Le pregunté qué pasaba con mi bebé, que si estaba bien, que si lo de la trompa le podía perjudicar y que me explicase eso del tópico no sé qué.
Lo que me dijo me removió el alma y las entrañas, añadió más dolor y emociones negativas a lo que sentía.
– «No te preocupes eres joven, podrás tener más hijos, que a mi prima le pasó lo mismo, y con una trompa consiguió quedarse de nuevo.»
Otra vez aquella sensación de soledad, de rabia, de dolor, de frustración, de no validar mis sentimientos, de no ponerse en mi lugar, de intentar que se me pasara el disgusto lo antes posible, de que aquello en realidad no estaba pasando.
[Tweet «Había perdido a mi bebé ¿y no pasaba nada? #AContinuum, #DueloGestacional, «]
¿a quíen no le pasaba nada?, porque yo no hacía más que llorar y llorar, me dolía saber que mi ansiado bebé no iba a nacer,¿cómo me iba a pasar eso a mi?, ¿por qué?,¿por qué?
Me dolía el alma.
Fue el dolor más horrible que había tenido en la vida y a alguien se le ocurrió decirme que no pasaba nada.
Una pérdida siempre es dolorosa, sea de un abuelo, de un tío, de un familiar lejano, de un vecino, o de un bebé que aún no ha nacido.
Es necesario pasar un duelo para afrontarla y seguir adelante con la vida.
Pero, ¿ qué pasa cuando es una pérdida gestacional?
Socialmente intentamos ocultarla, y con la mejor de las intenciones, para consolar utilizamos frases del tipo :
– Eres joven ya tendrás hijos más adelante.
– Si no se paró es que venía mal, no te preocupes mejor así.
– Si ya tienes hijos, por lo menos ya tienes hijos.
– Hay que ver que no te cuaja, ya lo hará, no pasa nada…
Por suerte para nosotros mi historia tiene un final feliz.
El diagnóstico fue erroneo y mi embarazo siguió adelante.
Pero sé el dolor que sentí en ese momento, viví el sufrimiento de creer que mi bebé ya no nacería, y eso que fue el mismo día que supe de mi embarazo, en menos de doce horas estaba embarazada, después no, y finalmente si.
A pesar de todo esto soy incapaz de ponerme en el lugar de tantas mujeres que han tenido que sufrir una pérdida real, no me gustaría ni por un momento tener que vivir todo el proceso.
Procesos que en muchos casos los tratan con la misma frialdad o indiferencia que sentí yo. Que intervienen con la misma rapidez que dan la noticia, sin dar opciones a reflexionar, a saber como manejar la situación, a asimilar lo que está pasando.
A parte del legrado, que suele ser la única opción que dan en los casos de pérdidas gestacionales, está también la opción del Manejo Expectante. Si necesitas más información sobre qué es pincha aquí.
No sé cómo será pasar por el dolor que han sufrido tantas mujeres al vivir una pérdida y además no sentir el apoyo, el consuelo y la validez de sus sentimientos.
- Mujeres que han sentido a sus hijos dentro, y que cómo yo, los han querido desde que empezamos a buscarlos.
- Mujeres que han tenido guardar su dolor y continuar sus vidas como sino pasara nada.
- Mujeres que han tenido que posponer su duelo para tranquilidad del entorno.
- Mujeres que han tenido que oír comentarios bien intencionados que no ayudan sino que suman más dolor, impotencia e incomprensión.
- Mujeres que han tenido que ocultarlo por miedo o por vergüenza.
Por todas ellas quiero pedir:
Luz en sus emociones.
Luz en su dolor.
Luz en sus sentimientos.
Luz en sus tiempos de asimilación.
Luz en sus decisiones.
Luz en su aceptación
Sobre todo que tengan luz en sus duelos.
A ti abuela Pepa, siento no haber estado a tu lado, siento no haberte besado, siento no haberte abrazado, siento no despedirme de ti, te quiero mucho abuela.
por Susana Santamaria | 10,Jun, 2015 | Porteo
Hace tiempo, leí una entrada en Monitos y Risas, acerca de qué pasa si te caes porteando. Soy torpe, tengo muchas cosas buenas, pero admito que soy de las que se da con la misma piedra, en sentido literal, 2 veces no, todas las que pase por allí.
Pero bueno, eso ya lo tengo asumido jjjj así que, cuando leí la entrada del blog, pensé que ¡¡menos mal!! que a mí nunca me había ocurrido, pensaba que cuando porteo, siempre voy con muchíiiisimo cuidado incluso cuando voy con el porteado y los 2 asalvajados que están a su alrededor.
Si, son mis otros 2 hijos, y no los etiqueto, es que me han salido así de fábrica, son muy movidos ellos. Pues como ya os podréis imaginar, ocurrió, y además, de la forma más tonta posible y por otra parte, me pasó, por lista.
¿Y por qué? porque me caí mientras miraba por el rabillo del ojo a una pareja que hablaban entre ellos y me miraban y cuando oí…. «pregúntala» pues justo ahí, cuando yo ya estaba más ancha que las gallinas, que estaba haciendo un repaso mental al nudo y al fular que llevaba, decidió aparecer un escalón, pero un escalón de los grandes, ¡¡¡el padre de los escalones!!, y allá que me fui, caí en plancha.
Mi hijo llorando en la espalda, porque el pobre estaba durmiendo, yo tirada en el suelo con mi marido ayudándome a levantar… una estampa vamos…
¿Resultado? pues de lógica aplastante, la pareja me preguntó si estaba bien y continuó su camino… me imagino que al centro comercial más cercano a comprar el carrito mucho más seguro… ¡¡¡donde va a parar!!!
Cuando llegué a casa, con las rodillas doloridas, las manos arañadas y con un dolor enorme en mi ego y una vergüenza aún más grande, me dio por pensar en lo solas que nos sentimos a veces las que porteamos.
Porque si se cae alguien con un carrito, no pasa nada, nadie achaca al carrito el golpe. Yo creo, que incluso si se cae alguien con una mochila comercial, alias colgonas, tampoco pasaría nada, ha sido un traspiés. Pero yo me caí llevando a mi hijo en un fular a la espalda ¡¡¡¡locaaaa!!!... jjjjjjj.
Pero ¿sabéis?, enseguida se me pasó, porque, cada vez somos más las familias que porteamos. Cuando vamos por la calle, y vemos los carros vacíos o llenos, la mayoría de las veces con la compra y a los padres con el niño en brazos, nos concienciamos de la correcta posición de nuestra espalda, y de los beneficios tan enormes que supone el criar en brazos, pegaditos a nosotros.
Y además, ¿Y si en vez de llevarle atado, le hubiera llevado a caballito, a hombros, o a la cadera? Hasta en eso el porteo les protege, porque tenemos las manos libres para protegerlos o protegernos.

Y porque cuando nos encontramos a alguien que portea ergonómicamente, nos solemos sonreír o mirar, como si nos conociéramos. Crea un sentimiento de tribu.
De hecho, hace poco, Red Canguro ha abierto su grupo en facebook y en sitios donde la gente pensaba que no había nadie más , resulta que hay un montón de personas cada vez más informadas, y que ven más allá de las marcas comerciales, los anuncios de neón , y las parafernalias.
¿Y tú? ¿De verdad crees que somos poc@s?
Por cierto, me curé las heridas, limpiándome bien con agua a chorro para quitar la arenilla, luego con jabón, y me eché clorhexidina (cristalmina), lo dejé al aire y se acabó. A mi hijo porteado no le ocurrió absolutamente nada, salvo que se despertó.
Y si la familia que me vió, lee esto, gracias por el interés, no nos pasó nada y espero que acabasen porteando. Que caerse le puede ocurrir a cualquiera, vaya con bebé, sólo o con bastón.
por admin | 9,Jun, 2015 | Maternidad
La mejor madre
Tengo una gran suerte. Gracias a mi trayectoria como miembro activo de una asociación de lactancia y ahora como asesora continuum he visto y veo a muchas madres y a muchos bebés. Siempre me ha fascinado la relación que hay entre ambos. Esas miradas, esos silencios que dicen tanto…
Un tema recurrente que preocupa a todas las madres que conozco es como ser la mejor madre posible para sus hijos. Hay mujeres que hacen titánicos esfuerzos para alcanzar esa única y a veces –en apariencia- inalcanzable meta. Y es que ser la madre perfecta es más difícil de lo que un@ puede pensar. Sobre todo desde que existen las redes sociales y éste mundo tan interconectado que es internet.
Imaginemos que nuestro hijo pone una reclamación porque no está satisfecho con la madre que le ha tocado. Pongamos que se va a una página de esas de contactos (me la invento y la llamo e-mami) y pone un anuncio para encontrar a la madre perfecta:
Me llamo bebé y estoy buscando una madre de repuesto porque la mía no me gusta y busco las siguientes características:
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Que no sea muy gorda, ni muy flaca (ya se sabe, que esté dentro de los “percentiles”).
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Que coma fruta y verdura cada día y una dieta muy saludable y variada para que yo aprenda que eso es lo que mola (y nada de tener chocolate escondido en el armario).
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Que lea mucho para que yo me convierta en un ávido lector.
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Que haga deporte para que yo me convierta de mayor en un deportista de élite.
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Que esté arregladita para que yo crezca con un apropiado sentido de la moda.
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Que tenga estudios de nivel superior para yo querer imitarla y convertirme en ingeniero como mínimo.
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Que sea muy PRO: pro-lactancia, pro-colecho, pro-pañalesdetela, pro-porteo, pro-educaciónlibre, pro-crianzaconrespeto…
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Que me dé el pecho de forma exclusiva y a demanda (y con ojos amorosos y nunca una queja).
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Que sepa cocinar, hacer postres, crochet, coser, manualidades, goma eva, patchwork, origami, pintar al óleo… y así pueda hacerme en casa cualquier cosa que me pidan en el cole, ¡cualquier cosa!
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Que haga muchos, muchos cursos para ir subiendo de nivel (de madre básica a madre súper pro), como por ejemplo: masaje tailandés con hula-hula para bebés, músico-terapia aplicada al cambio de pañal, bio-descodificación del resfriado común, etc.
Esto es una lista básica (y en clave de humor, no se me enfade nadie), pero seguro que a ti se te ocurren muchas cosas más. Y es que no será por “preceptos”, “recetas” y “consejos” en esto de la maternidad…
Y mientras las madres están (o estamos) tan ocupadas buscando la perfección, nuestros hijos lo ven de otra manera…
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¿Sabes esa vez que intentaste hacer aquel plato con “carita feliz” que viste en internet y te daba vergüenza presentárselo a tu hijo por el “poco parecido” con el original? Tu hijo se lo comió feliz pensando que era un “monstruo que molaba un montón” y que su madre era la mejor cocinera del mundo.
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¿Sabes aquella vez que viniste a verme llorando porque le estabas dando a tu bebé lactancia mixta y no conseguías el resultado que querías? Mientras me hablabas tu bebé te miraba embelesado, totalmente enamorado de esa madre que siempre le daba de comer cuando tenía hambre.
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¿Sabes cuando me contaste que tenías la casa hecha un desastre y siempre ibas hecha unos zorros? Tu hijo era el más feliz del parque sentado en tu regazo, aunque vistieras ojeras y un chándal manchado y tu marido no tuviera corbata que le combinara.
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¿Te acuerdas de cuando me contaste que no ibas al grupo de crianza para que no te miraran mal cuando le dabas a tu hija de alta demanda un chupete con el que consolarse cuando debías atender a tu otro hijo? Mientras te sentías lo peor, tu hija estaba más tranquila y tu peque era feliz jugando a pelota contigo.
…
Las madres, por lo general, nos exigimos demasiado y a veces pensamos que lo hacemos mal o que cualquier otra madre lo haría mil veces mejor que nosotras.
Pero ¿sabéis una cosa?
Nuestros hijos no nos cambiarían por ninguna otra.
Muchas veces sufrimos y penamos y nos perdemos momentos preciosos porque no es lo que esperábamos o lo que se esperaba de nosotras… Intentando alcanzar la meta imposible, nos perdemos la belleza del camino.
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¿Quieres saber lo que tienes que hacer para ser la madre perfecta? Sin conocerte de nada te puedo decir con total seguridad que:
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Seas de teta o de biberón, sepas cocinar o no, seas ingeniera o no, en chándal o de chanel, lectora de libros o de etiquetas…
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No tienes que hacer nada especial para serlo, para tu hijo ya eres:
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La mejor madre del mundo.
por Esmeralda Solis | 8,Jun, 2015 | Embarazo y Parto
Estos días de atrás he presentado mi plan de parto en el hospital de referencia donde nacerá mi bebé, Erik, en agosto.
Llevaba nuestro plan de parto muy pensado, muy meditado, muy sopesado por ambos, por mi pareja y por mi, pensando en lo que recibirá nuestro bebé en su primer aliento en este mundo.
Tenemos claro el papel que juega el hospital y sus profesionales en nuestro parto y tenemos claro cual es el nuestro. Tenemos claro que el suyo gira entorno al nuestro.
Lo entregamos en la primera consulta con las matronas (en mi hospital de referencia, Hospital Fundación Alcorcón se hacen tres visitas con las matronas) cuya intención es informar sobre sus protocolos de parto respetado y de baja intervención y ver que esperas tú. Las otras dos son para información de analgesia y la tercera para visita a paritorios.
En nuestro caso, llevábamos un meticuloso plan de parto elaborado, con todos los puntos claros, se sorprendieron gratamente al verlo, y revisamos juntas las tres una de las copias, leyendo punto por punto.
El nuestro es un plan de parto muy estructurado, pasando por la llegada y acogida al hospital, el ambiente esperado, el transcurso de la dilatación, expulsivo y alumbramiento, control y alivio del dolor, atención al recién nacido y proceso siguiente al parto.
También contemplamos que preferimos en una hipotética cesárea. Igualmente planteamos qué esperamos en planta, tanto para mi como para el bebé y las opciones que preferimos en cada momento en cualquier situación.

Tenéis derecho a pedirlo todo, todo lo que esperáis, todo lo que deseáis, todo lo que soñáis, hacerlo. Aún cuando os conste que en ese hospital donde vais a parir se hace así, no esta de más reflejarlo de nuevo por vuestra parte. Es vuestro parto, de vuestro bebé y vuestro.
Repasamos el plan de parto punto por punto y todo era acorde a los protocolos del hospital y a lo que nosotros queríamos, hasta que llegamos a la denegación de inducción mecánica y química.
La inducción mecánica, la maniobra de Hamilton, me explicaron las matronas, que se hacia de forma rutinaria en la visita al ginecólogo de la semana 40 de embarazo. En mi anterior parto no llegue a esa semana, mi pequeña Sira nació en la semana 39+5.
Mi cara de sorpresa debió alertarles, y mi gesto de disgusto les llevo a darme una explicación que iba a pedir yo misma a renglón seguido. ¿Porque una Hamilton en la semana 40 si un embarazo puede llegar y pasar perfectamente, si mamá y bebé están perfectamente sanos, a la semana 42?.
[Tweet «¿Porque una maniobra innecesaria de inducción mecánica del parto en la semana 40?»#AContinuum #PartoRespetado]
La explicación me resulto cuanto menos peregrina y así se lo dije. Su argumento es que así no llegábamos a una inducción posterior, perdiendo de vista la posibilidad de que no fuese necesaria esa inducción de ninguna de las maneras.

Les indiqué que rechazaba esa maniobra, como bien explicaba mi plan de parto, y me hicieron la sugerencia de que en la misma visita lo negociase con el equipo de ginecología. Y volví a aclarar sus ideas, la palabra negociable sobraba en esa conversación, no es negociable lo que sé que no es beneficioso para mi y para mi bebé y para nuestro parto.
No hay negociación posible, no tengo nada que ceder, es una decisión firme, argumentada y lógica. No nos harán una Hamilton en la semana 40 por protocolo.
Salí de la consulta contenta porque todo lo demás en el plan de parto estaba perfecto y aceptado, pedirían permiso para grabación, incluso apenas pestañearon ante la petición por escrito de la entrega de la placenta. Reconozco que soy un poco puñetera, porque en realidad no tengo nada que me mueva a tenerla, pero quería ver sus caras viéndolo por escrito.
Sopesando: las sensaciones fueron buenas, pero, siempre hay un pero. Durante casi una semana después de la visita, me sentí muy intranquila, muy alterada, incluso llegue a imaginar de mil maneras esa visita de la semana 40 y a tener pesadillas con la maniobra de Hamilton.
Esa que ofrecen como una «ayuda» o un «empujoncito», «te voy a hacer una maniobra y en dos días tienes a tu bebé en brazos», esa es la forma habitual de nombrarlo, no directamente por su nombre.

Me ha llevado a reflexionar mucho sobre el tema. Si yo que estoy informada, que tengo a mano fuentes fiables de información, que estoy formada de forma profesional en maternidad y que manejo los términos y conceptos respecto a parto y embarazo me sentí así de intranquila, incomoda e insegura:
¿Como se sienten las mujeres que llegan sin ningún tipo de información al respecto?, sobre todo ¿Como se sienten después, cuando descubren que fue eso que les hizo el ginecólogo que fue doloroso y acelero su parto?.
Se me ocurra un par de formas de nombrar esa sensación:
violadas, agredidas, robadas, asaltadas.
Informaros, y con esa información, tendréis las riendas de vuestro parto, aún más firmes, cogidas en vuestras manos.
[Tweet «Es tu parto, que NO te cuelen una MANIOBRA DE HAMILTON no deseada»]
MÁS INFORMACIÓN
El Parto es nuestro (www.elpartoesnuestro.es)
Matrona Online (http://matronaonline.net)
por Marta Gonzalez | 8,Jun, 2015 | Crianza
Llevar al bebé en brazos es algo tan necesario, natural y antiguo como la propia humanidad.
Si esto lo hacemos con ayuda de alguna herramienta cuidando mantener la postura correcta, tanto del bebé como de la persona que portea, hablaremos de porteo ergonómico. Que es sin ir más lejos lo que me ha traído aquí.
No vengo a venderte humo, mi intención es ofrecerte, salud, bienestar, independencia y sobre todo despertar tu curiosidad por una herramienta que desde mi punto de vista, facilita la vida de los padres y satisface las necesidades del bebé.
Ser porteado le permitirá estar cerca de ti en el día a día y, entre otras cosas, le servirá como estimulo natural.
Un portabebés ergonómico.
Desde mi punto de vista existen dos motivos principales por los que usar un portabebé ergonomico:
- El primero es que te permite cubrir la necesidad de contacto de tu hijo
- El segundo es que te permite cubrir esa necesidad sin olvidar las tuyas
Los tiempos han cambiado, la sociedad esta a años luz de la prehistoria, donde por cierto ya usaban portabebés. Ha cambiado la forma de vida, las visión de cuales son nuestras necesidades, hasta la pirámide de Maslow (jerarquia sobre las necesidades humanas) ha cambiado. Hoy en día damos más importancia a cosas como tener una buena conexión a internet que a comer o descansar.
En cambio, las necesidades de los bebés, no han cambiando, continúan siendo las mismas desde hace siglos.
Cuando un bebé llega a este mundo, igual que hace millones de años, lo que espera encontrarse es el cuerpo de su madre, el pecho de su madre, la voz y el olor de su madre. No la cuna más mona ni el último modelo de carro, con puerto usb y batería para cargar el móvil…
¿Por qué nos negamos a escuchar a nuestros hijos? ¿Por qué intentamos cubrir todas sus necesidades con cosas materiales y si lo pensamos, con cosas que nos alejan de ellos ?
Asignatura pendiente:
Tenemos que aprender a escuchar
Tenemos que aprender a interpretar sus señales y mensajes
Cuando un bebé llora no es por fastidiar. Puede que tenga hambre, sed, frío, gases. A veces querrá tu pecho como «chupete natural”, todas las tomas al pecho son nutritivas y útiles. A veces le pasará «algo» que descubrirás, pero otras muchas veces, no le pasará «nada» salvo que necesita tenerte cerca. Necesita tu contacto o el de su papá.
Tu hijo necesita tu calor, escuchar tu corazón y relajarse pegadito a ti… de esta forma esta tranquilo. Estando contigo esta en lugar seguro. Y sentirse seguro es algo primordial para un buen desarrollo, no es un capricho.
¿No te parece que tiene sentido?
Si tu bebé se calma cuando lo coges en brazos o cuando lo pones a la teta, ¿por qué tenemos que pensar que esta mimado? ¿Por que tenemos que pensar que se queda con hambre? ¿por qué mantenemos la falsa creencia de que se «mal acostumbran» si están mucho tiempo en brazos? o ¿Por qué tantas madres creen que su leche es mala, que no le alimenta y por eso tienen que darle biberones de formula artificial?
¿Por qué, por qué, por qué…?
Conozcamos a nuestro bebé y su forma de comunicarse
¿Te mal acostumbras tú a los besos de tu hijo? ¿No te gusta que tu hijo te diga que te quiere? ¿No te gusta sentirte querida, deseada y sentir el afecto de tu pareja? ¿No te gusta que te digan lo importante que eres? y más aún, ¿no te gusta sentirte importante desde el punto de vista afectivo para alguien?
Por qué no podemos pensar que la respuesta a todas nuestras dudas es que nuestros hijos necesitan contacto, que la teta no es solo alimento, que eres su madre/padre y necesita sentirte cerca. Eres su figura de apego, eres quien le protege, eres lo más importante que tiene, que los padres somos su todo…y nos necesita a vosotros, no mil juguetes, el carro, o la cuna que compraste porque era lo que había que hacer y que realmente, si lo piensas detenidamente, es para nuestra comodidad…
Como padres/cuidadores deberíamos al menos analizar por qué hacemos las cosas.
¿Pensamos en nuestra comodidad y en lo que nos han dicho que hay que hacer? o ¿hacemos caso a nuestro instinto y en atender las necesidades de los más pequeños?
Los niños necesitan contacto, necesitan afecto, cariño y necesitan que sean sus padres, los que además de decírselo, se lo demuestren.
El contacto es el medio más fácil y barato que nos permite dar y recibir.

Ya sabemos que la biología en el comportamiento humano tiene mucho que decir, no voy a profundizar en este tema, aquí tenéis un enlace por si os interesa. Pero si me parece importante hablar aunque sea por encima de dos hormonas que influyen directamente en la gestión de las emociones.
La oxitocina y el cortisol
La oxitocina.
Esta es la hormona amiga, la hormona por excelencia de la sexualidad, del amor, de la felicidad. La meta de cualquier ser humano es tener los niveles de oxitocina por las nubes. Todos queremos estar felices, contentos, disfrutar de la vida y no tener mas problemas que los realmente inevitables.
Vivir en un ambiente que propicie un alto nivel de oxitocina debería ser la meta de cualquier padre. La forma más sencilla de conseguir elevar esos niveles en nuestros hijos (y en nosotros) es estar en contacto directo con ellos.
Al nacer deberíamos, permanecer piel con piel el mayor tiempo posible, evitando la separación durante el nacimiento. Esto sería lo optimo, la meta a conseguir. Beneficiará entre otras cosas, el establecimiento de la lactancia y favorecerá el vínculo entre ambos. Mantener el contacto hará que nuestros hijos continúen creciendo sintiéndose tranquilos, queridos, felices, seguros.
En circunstancias normales para la mayoría de los problemas de los bebés ( hambre, frío, sueño, sentirse desprotegido, tener gases, molestias intestinales, etc.) tú eres la solución.
Si dejamos que las cosas fluyan de manera natural y escuchando a nuestro instinto y el de nuestros hijos, la solución a estos problemas la tendremos en la palma de mano…
¿ A quien no le curan las besos de mamá?
El cortisol
Esta es la hormona fea, la hormona del estrés, del miedo… Es una hormona necesaria, ya que cierta cantidad de estrés es necesaria en algunas situaciones. Pero si aumentan los niveles de cortisol en nuestro organismo, salta una alarma. En el caso del bebé un bebé que se siente mal reclamará nuestra ayuda como pueda. Si no respondemos a las primeras señales vendrá el llanto que no es sino una forma de comunicación .
Un bebé estresado, con miedo y sintiéndose solo, es un bebé con un nivel de cortisol alto. Un bebé que sufre.
Imagina a ese bebé de 6 meses que siente que su madre lo deja llorando en la cuna y se va de la habitación…
¿Os imagináis cómo puede sentirse mientras esta llorando en la cuna o en el carro, demandando no estar solo y recibir contacto y no lo obtiene? Lo que si sabemos es que es un bebé, y no entiende la situación. Le produce estres porque su cerebro sólo quiere sobrevivir y sólo se encuentra en peligro.
Todos nos enfrentamos a situaciones de estrés: discutir con la pareja, que te hayan robado el coche o haber perdido el trabajo. Para un bebé es sentirse mal y solo, para un niño más mayor puede ser simplemente estar cansado, tener un mal día o no saber aún gestionar sus emociones. Cada uno expresamos nuestras necesidades y frustraciones como sabemos y los niños solo saben llorar o tener “pataletas”.
En todos esos momentos el cortisol campa a sus anchas por nuestro organismo y la encargada de mantenerlo raya es la oxitocina. Si contribuimos a producir oxitocina, a través del contacto conseguiremos que los niveles de cortisol desciendan.
Y ahora te estarás pensando… que bonito y fácil suena todo, pero yo no puedo…
Yo no puedo estar siempre con el niño en brazos… Tengo más cosas que hacer… Yo no puedo hacer piel con piel, no puedo dedicar tanto tiempo… Tengo un niño mayor que también me necesita… Los niños tienen que aprender a frustrarse…
Y así un largo ecetera…
Como ya te he dicho, estoy aquí para despertar tu curiosidad acerca del porteo ergonómico, y de cómo éste puede ser tu aliado en el día a día. Espero haberlo conseguido y quieras seguir leyendo e informandote.
Con un portabebé, como se suele decir, matas dos pájaros de un tiro… Tu hijo tiene sus necesidades de afecto, alimento y estimulación cubiertas. Y tu, puedes seguir con tu vida de una manera mucho más sencilla y práctica.
Elegir el portabebé ergonomico que se adapte a vuestras necesidades muchas veces no es tarea fácil, no existe el mejor portabebé, no existe un portabebé que se adapte a todas las circunstancias ni a todas las personas. Por eso te recomiendo probar, contactar con una asesora de Porteo o Asesora Continuum y con su ayuda encontrar lo que mas se acerque a lo que necesitáis.